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El retorno de Keynes (Parte II)
por Idéfix
Desde la perspectiva europea no podemos considerar a Barack Obama un presidente de izquierdas. Ni si quiera de centro; seguramente Sarkozy es más progresista que la mayor estrella política global de los últimos años.
A cualquier francés, inglés, italiano o griego le costaría acostumbrarse a oir que un progresista no se plantea, por ejemplo, dar cobertura sanitaria universal y gratuita. Desde que Nixon arrampló con ella, el sistema sanitario público que disfrutamos en Europa es en EE.UU. un anatema. Es pura y llanamente socialismo, como dijeron muchos medios americanos del tímido intento de reforma de Hillary Clinton.
Tampoco es que el keynesianismo no haya existido en Norteamérica durante los últimos años: Reagan y los dos Bush han dejado déficit tras déficit gracias a sus combinaciones de políticas de gasto militar -keynesiana de derechas, como advierte Vinçenc Navarro- y de políticas liberales para los mercados financieros, impuestos, privatizaciones… De hecho el presidente más ortodoxo con los axiomas neoliberales de contención de la deuda fue Bill Clinton.
Y es que el keynesianismo no esconde en su seno a Marx, precisamente. Lo que vuelve con Obama es el uso del dinero público para reflotar la economía y dirigirla inteligentemente hacia un mayor progreso con inversiones en investigación, infraestructuras civiles y redes tecnológicas.
Para despejar el miedo al cambio de paradigma basta con echar un vistazo al crecimiento de las décadas de políticas keynesianas con las últimas de políticas liberales, y confirmar que con Keynes vivíamos mejor. La pregunta es: ¿Y en Europa, qué?. Por aquí parece que algunos comienzan a verle las orejas al lobo.
Continuará y (por fin) terminará...
Y entonces llegó él: Barack Obama como buen pragmático lleva camino de convertirse en el primer presidente keynesiano de EE.UU. desde la década de los 70.
Desde la perspectiva europea no podemos considerar a Barack Obama un presidente de izquierdas. Ni si quiera de centro; seguramente Sarkozy es más progresista que la mayor estrella política global de los últimos años. A cualquier francés, inglés, italiano o griego le costaría acostumbrarse a oir que un progresista no se plantea, por ejemplo, dar cobertura sanitaria universal y gratuita. Desde que Nixon arrampló con ella, el sistema sanitario público que disfrutamos en Europa es en EE.UU. un anatema. Es pura y llanamente socialismo, como dijeron muchos medios americanos del tímido intento de reforma de Hillary Clinton.
Tampoco es que el keynesianismo no haya existido en Norteamérica durante los últimos años: Reagan y los dos Bush han dejado déficit tras déficit gracias a sus combinaciones de políticas de gasto militar -keynesiana de derechas, como advierte Vinçenc Navarro- y de políticas liberales para los mercados financieros, impuestos, privatizaciones… De hecho el presidente más ortodoxo con los axiomas neoliberales de contención de la deuda fue Bill Clinton.
Y es que el keynesianismo no esconde en su seno a Marx, precisamente. Lo que vuelve con Obama es el uso del dinero público para reflotar la economía y dirigirla inteligentemente hacia un mayor progreso con inversiones en investigación, infraestructuras civiles y redes tecnológicas.
Para despejar el miedo al cambio de paradigma basta con echar un vistazo al crecimiento de las décadas de políticas keynesianas con las últimas de políticas liberales, y confirmar que con Keynes vivíamos mejor. La pregunta es: ¿Y en Europa, qué?. Por aquí parece que algunos comienzan a verle las orejas al lobo.
Continuará y (por fin) terminará...
| Sigue el parón de la construcción | |
| Ya vimos que Google Street View había captado el verdadero parón de la construcción en España. Ahora ya vemos que en lugar de estar parados al sol, los obreros han decidido ir al bar, pero avisando... | |
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| 2008, el que se preveía iba a ser el gran año de Zaragoza gracias a la Expo Universal, está teniendo un final muy poco festivo: cierran empresas y se vacían pabellones | |
| Trucos para sacar unos eurillos | |
| Recuerdo que una vez, en una charla de temas comerciales, el que daba la charla dijo: las empresas sólo van a darte dinero por algo que a ellos les haga ganar más dinero o les permita ahorrárselo. | |
| El catastrofista de la semana: Jean Claude Trichet | |
| En el catastrofista de esta semana tenemos a Trichet diciéndonos como estamos de mal y que nos vayamos haciendo a la idea de que esto va a ir a peor sin remedio | |
archivado en Crisis Ninja, Mercados, Oportunidades





El 9 diciembre 2008 a las 14:08 #
El problema es que el Estado no gestiona correctamente el gasto, es decir más que gastar termina malgastando.
Una gran parte del dinero termina quedándose por el camino. El estado no es un buen gestor, las empresas si.
Darle dinero al estado es como encargarle a un ciego que vaya a comprar un cuadro.
El 9 diciembre 2008 a las 23:44 #
El incremento de gasto público (inversión pública, propiamente dicha) acaba casi siempre beneficiando a las empresas, especialmente las que son intensivas en mano de obra, como las constructoras (a través de la obra pública).
Pero el gasto que interesa es el que se dirige a la investigación -como se ha implementado por ejemplo en Francia con la nuclear, aeronaútica...- para acabar creando sectores estratégicos, con trabajadores altamente cualificados.
Hay un índice muy interesante que relaciona el número de ingenieros con el PIB, que tendría que buscar.