Las matemáticas del plan de salvación económico de Obama

Obama llega estos días a la Casa Blanca con un plan de reactivación económica enorme debajo del brazo. ¿Qué pasaría si nos repartiéramos ese dinero entre todos?

Obama llega estos días a la Casa Blanca con un plan de reactivación económica enorme debajo del brazo. ¿Qué pasaría si nos repartiéramos ese dinero entre todos?

Estamos en la semana Obama, que no es sólo una rima fácil, sino el periodo de 7 días en que el Presidente de los EEUU (Barack, para los amigos) toma posesión del cargo, su mujer manda cambiar las cortinas de la Casa Blanca y hay que retirar la pegatina del buzón. 2 millones de personas van a colapsar Washington (no se por dónde entrarán, porque está prohibido el tráfico en la zona centro), todos los informativos se hacen hoy desde allí, su cara empieza a competir con la del Ché en número de camisetas protagonizadas… ¿Y todo por qué? Porque despierta esperanza. Y donde más necesitados estamos de esperanza es en lo económico. ¿Qué propone el de Honolulu? (Haber nacido en Hawai le suma méritos, estudiar de joven con esas playas al lado debe ser muy difícil).

Pues Obama llega con un planazo de rescate bajo el brazo: 775.000 millones de dólares en lo que él llama Plan de Reactivación Económica. Estos días circulan por la red “cuentas de la vieja” muy interesantes, veamos:

  • Milloncejos: 775.000 (dólar arriba, dólar abajo)
  • Habitantes en la Tierra: 6.800 (familia arriba, familia abajo)
  • Milloncejos : habitantes = 114 millones de dólares por barba (o sin ella, que aquí he metido también a los niños). Han habido fallos en la división, y en realidad tocaríamos a 144 dólares por persona.
  • A cada norteamericano el plan dicen que le va a costar 2.600 dólares, lo cual no parece muy sano para sus economías familiares…

Las cuentas no están claras, y al tachar ceros en la multiplicación, el verdadero reparto serían 144 dólares para cada ser humano, (de los cuales tampoco renegaría, dicho sea de paso). Pero, ya lo advertíamos, el mundo de las finanzas es tan complejo que repartiendo el dinero entre todos, y aunque tocaramos a los millones que en realidad no nos tocarían, sólo crearíamos nuevos ricos. ¿Quién trabajaría entonces?, ¿quién construiría las mansiones que todos querríamos comprar? Acabaríamos siendo todos como el Rey Midas, que todo lo que tocaba lo convertía en oro, pero el oro ni se come, ni se bebe, ni se disfruta por sí solo. Es preferible fiarse de las matemáticas, y que si hay que repartir, repartan 144 dólares por persona, así seguiremos necesitando ir a trabajar todos los días.

Démosle un voto de confianza a Obama, la economía le necesita, y ahí estaremos los ninjas para contar todo lo bueno y malo que haga. ¡Faltaría más!