Obama, España y las renovables

Pocos días antes de su toma de posesión el nuevo presidente de Estados Unidos puso a nuestro país como ejemplo junto a Alemania y Japón de investigación en nuevas energías. Palabra de Obama. ¿Amén?.

Pocos días antes de su toma de posesión el nuevo presidente de Estados Unidos puso a nuestro país como ejemplo junto a Alemania y Japón de investigación en nuevas energías. Palabra de Obama. ¿Amén?.

A Barack Obama, ese tipo tan simpático de la Blackberry, el cambio y la esperanza, le gustan las renovables. En EE.UU. se sabe que el 44º presidente va a apostar fuerte por este sector inyectándole miles de millones de dinero público. Y por una vez, sin que sirva de precedente, las empresas españolas estarán allí.


Obama firmando un molino de viento en la filial de Gamesa en EE.UU.

Cuando en otros artículos he comentado lo útil que me parecía la inversión pública para generar puestos de trabajo con valor añadido, para empujar y generar tejido empresarial de calidad me refería sin duda a algo parecido a esto. Ingenieros y científicos pueden investigar en nuestro país en proyectos de futuro gracias a una apuesta que comenzó en los 80. Aunque parezca mentira alguien analizó nuestra situación energética hace más de veinte años y a resultas de ello un gobierno decidió invertir dinero sin esperar rentabilidad electoral inmediata.

Lo mejor – o lo peor, según salgan las diversas apuestas- es que muchas de las renovables a día de hoy, son todavía proyectos de futuro. Los grandes réditos están todavía por llegar. Pero nuestro país está en el grupo de cabeza de muchas de las tecnologías -eólica, solar, solar termoeléctrica, biomasa…- y el tejido industrial es el adecuado para aprovechar las oportunidades que sin duda se van a presentar en todo el mundo. Así que tengamos Hope, pero mantengamos la cabeza fría.

Y nada mejor que los números del presente para bajar las temperaturas. El sector ocupa en la actualidad a 188.000 personas en España, aunque los cálculos para el futuro son muchísimo más halagüeños. Produce más de un 20% de la energía consumida y, a pesar de que en la actualidad muchas de las energías precisan de dinero público para ser rentables, se calcula que para mediados de la siguiente década muchas de ellas se sostendrán por su propio pie.