Ejemplos de la crisis: el Carnaval de Río se aprieta el cinturón

El Carnaval más famoso del mundo, el de Río de Janeiro, ha visto recortadas sus subvenciones, incrementados sus precios y huidos a los turistas. Ya ni con máscara esquivamos a la crisis

El Carnaval más famoso del mundo, el de Río de Janeiro, ha visto recortadas sus subvenciones, incrementados sus precios y huidos a los turistas. Ya ni con máscara esquivamos a la crisis

Esta crisis no respeta ni las tradiciones. El Carnaval de Río de Janeiro, el más multitudinario y famoso del mundo (y el que enseña menos ropa y más carne) anuncia que este año será un poco más triste de lo acostumbrado. A ver si los que no crucen el charco, al menos se pasan por Cádiz o Canarias.

Por lo visto, la inflación en los complementos de carnaval bate todos los récords: antifaces, carros y disfraces han subido un 70% su precio en un año por culpa del bajón del real (no el Madrid, sino la moneda brasileña) frente al topopoderoso (en América) dólar. A eso se le une que Petrobras, el mayor patrocinador de los carnavales, ha cortado el grifo de subvenciones a las escuelas de samba. Pero lo que es más grave, los dineros que cada año destina el Ayuntamiento de Río de Janeiro para jolgorios carnavalescos se retrasó este año más de un mes, semanas que aprovecharon los proveedores de material para subir los precios. Y claro, a más precio, menos venta: las tiendas de plumas, máscaras y demás artículos típicos de estas fechas han bajado sus cifras de venta en un 15%.

Y tampoco los de fuera estamos por la labor de mover el culo en el sambódromo a lo Ronaldo, pues 2.000 tickets comprados por agencias de viaje extranjeras han sido devueltas por falta de demanda. El equivalente brasileño al Patronato de Turismo prevé un 20% menos de ‘bailongos’ para este año. Creo que ya sé que disfraz va a triunfar estos carnavales: el de billete verde.