¿Hay vida más allá? (otros modelos: Francia)

Comenzamos hoy una serie de artículos destinados a preguntarnos que tienen de bueno y malo los modelos y tejidos económicos de los países que nos adelantan. Un análisis sin pretensiones.

Comenzamos hoy una serie de artículos destinados a preguntarnos que tienen de bueno y malo los modelos y tejidos económicos de los países que nos adelantan. Un análisis sin pretensiones.

Francia es contemplada por el resto del mundo con admiración y repulsión a partes iguales, siempre dependiendo del color ideológico. Las bases de la izquierda mundial envidian la capacidad de movilización de los franceses para no ceder ningún derecho laboral o social. La derecha más liberal ve a Francia como el paradigma del estatismo, la esclerosis, los elevados impuestos y las regulaciones sin fin. Y sin embargo, pese al enorme pesimismo que reina en Francia desde hace años, el sistema funciona relativamente.

O si no ¿cómo se explica que los galos lleven años creciendo en torno al 1% y sin embargo el paro no crezca?. Espeluzna comparar la situación con la nuestra, pues destruimos empleo con cualquier crecimiento por debajo del 3%. Y todo eso con el SMIC -salario mínimo- por encima de 1.200 euros mensuales y horarios laborales más cortos que los nuestros. ¿Cuál es el secreto?. El primer, y más importante elemento explicativo es la productividad. Francia es uno de los paises más productivos del mundo, incluso por delante de EE.UU., gracias a la preparación de su mano de obra y a un tejido industrial que emplea cantidades ingentes de ingenieros, investigadores…

Por otro lado Francia ha protegido y favorecido la creación de grandes grupos industriales. Sólo con echar un vistazo al Eurostoxx 50 y haciendo un poco de memoria comprendemos que la política no ha ido mal: Danone, Renault, PSA-Citroën, EADS (Airbus), Carrefour, L’Oreal, BNP Paribas, Societé Générale, Total, Crédit Agricole, France Télécom, AXA, Auchan, EDF, GDF Suez, Sanofi Aventis, Air Liquide y por supuesto los grupos emblemas del lujo LVMH o Pinault son la punta de lanza de la economía francesa en el extranjero. Todas son enormes multinacionales que generan decenas de miles de puestos de trabajo cualificados en suelo francés.