Los bancos islámicos crecen en tiempo de crisis

Olvidándonos de aspectos religiosos, la banca islámica se ha portado mejor en tiempos de bonanza, lo que le permite mantenerse fuerte en tiempos de crisis, ¿cómo lo hace?

Olvidándonos de aspectos religiosos, la banca islámica se ha portado mejor en tiempos de bonanza, lo que le permite mantenerse fuerte en tiempos de crisis, ¿cómo lo hace?

No es plan de ponernos a hablar de Mudaraba o Murabaha (que no es la delantera de la selección de Argelia, sino las formas de financiación de los bancos islámicos), pero con 1 de cada 5 humanos como cliente potencial (los musulmanes son más o menos el 20% de la población), no resulta extraño que la banca islámica esté creciendo en plena crisis económica. De hecho, aunque en la actualidad operan de manera ‘seria’ sólo en unos 40 países (todos islámicos), poco a poco están instalándose en otras zonas del globo. Cualquier día, el Banco Santander se nos convierte en el Banco Tánger.

Como dijo Jack el Destripador, vamos por partes: a grandes rasgos, y pidiendo disculpas de antemano por mi escaso conocimiento del mundo islámico (aunque me encanta el cus cus, ojo) la gran diferencia entre un banco islámico y uno tradicional es que el primero no puede gestionar intereses, porque según la ley islámica eso está muy feo, como también lo está hacer negocios manchados por el pecado, léase alcohol o apuestas (no creo que especulen con jamón de pata negra, tampoco). También está muy penado asumir riesgos demasiado elevados, y he ahí la cuestión. La sharía, tan discutible en tantos aspectos, en este caso ha ‘echado un cable’ a la banca islámica, pues gracias a ella éstos no se han puesto a invertir como locos sin mirar dónde como llevan haciendo décadas los bancos ‘tradicionales’. Menos ganancias, de acuerdo, pero mucha más seguridad, ¿no es eso lo que queremos todos hoy?

Más o menos, la banca islámica viene a ser una asociación de buena fe, y hasta dicen que quieren redistribuir la riqueza equitativamente, que más o menos viene a ser lo contrario de lo que hacen los bancos occidentales. Así, por ejemplo, lo que ahora nos vende la Caja de Navarra de que tú mandas sobre tu dinero, que lo invertimos donde queiras bla, bla, no tiene nada de original, la banca islámica está obligada a hacer inversiones específicas en lo que solicite el cliente, de la cantidad y riesgo que él quiera asumir. De esta forma, es el cliente el que decide si expone su dinero o no, y al no poder generar intereses, sino ganancias que el banco ha de repartir, la entidad no se lanza a una locura inversionista y luego al ‘sálvese quien pueda’. Aquí tiene que ‘salvarse’ todo el mundo. Esto es una asociación entre un depositante que cede su dinero de buena fe, y un banco que aporta su sabiduría financiera para que ganen ambos. Y nada de intereses, esa palabra maldita que tanto daño nos ha hecho en Occidente.

Como no domino ni el árabe ni la sharía, quien esté interesado en el tema puede echar un ojo didáctico aquí.