Los fans pueden financiar los discos de sus bandas favoritas

Las discográficas han encontrado un nuevo filón de financiación: los fans. Ahora puedes invertir un dinerillo en tus músicos preferidos y sentirte parte del ¿negocio?

Las discográficas han encontrado un nuevo filón de financiación: los fans. Ahora puedes invertir un dinerillo en tus músicos preferidos y sentirte parte del ¿negocio?

Lo de la música es la crisis de nunca acabar. Siempre están de vacas flacas, y ahora se han chocado de bruces con una crisis global dentro de su crisis. Para echarse a temblar. Y como a grandes males, grandes soluciones, se han sacudido la vergüenza y se han puesto a pedir a todo el que quiera dar. Ya no basta con dejarse el sueldo en discos, recopilatorios, ‘umpluggeds’ y un concierto tras otro, ahora podemos ser directamente socios capitalistas de nuestro grupo musical favorito.

La cosa tiene nombre raro: crowdsourcing y se traduce de la siguiente manera: tu das 10 euros a la discográfica en cuestión, te dan una copia del próximo trabajo cuando salga (ventas anticipadas, que eso siempre mola) y participas de las (supuestas) ganancias que eso que te acaban de dar generen. En la plataforma Apadrina a un artista saben mucho de esto, y en myspace hay propuestas por el estilo. Para muestra, un botón: Gremio DC han grabado su nuevo disco ‘Conexiones mágicas’ a golpe de miniaportaciones particulares, con lo que se aseguraron 5.000 discos vendidos antes de empezar (o sea, tuvieron 5.000 aportaciones). Puede que este grupo te suene entre nada y nada de nada, pero ‘grandes’ como Primal Scream o Kaiser Chiefs ya han utilizado esta fórmula, algo así como el siguiente paso tras la descarga legal vía Internet. Quizá no sea un negocio muy lucrativo para ninguna de las dos partes, pero al menos las bandas consiguen una promoción extra muy original y los sufridos fans se sienten empresarios de la música.

Lo que no queda claro es si todo esto da derecho a influir en los temas que graban las susodichas bandas. Si es así, yo estoy dispuesto a invertir mis ahorros en el próximo disco de Tamara (la mala) sólo para que no se publique. ¡Seguidme!