Ejecutivos de UBS no podrán viajar. Primeras medidas antiparaísos

UBS, uno de los mayores bancos del mundo, y una de las entidades en el punto de mira por prácticas paradisiaco-fiscales, empieza a tomar medidas en favor de la transparencia, pero, ¿por qué lo hacen?

UBS, uno de los mayores bancos del mundo, y una de las entidades en el punto de mira por prácticas paradisiaco-fiscales, empieza a tomar medidas en favor de la transparencia, pero, ¿por qué lo hacen?

UBS es quizá el banco más importante de Suiza, y acaba de prohibir a sus altos ejecutivos con clientes extranjeros que viajen al exterior. Puede parecer una medida absurda, pero al menos es un primer paso de cara a satisfacer las exigencias de mayor transparencia que salieron de la cumbre del G 20 de la pasada semana, y de su tan comentada lista de paraísos fiscales, made in OCDE. Y eso es importante.

Esta tajante prohibición de abandonar el país sin previo aviso y causa justificada (como los niños en el ‘cole’) durará mientras el bancazo realiza un autocontrol a partir de las reglas de buena conducta en actividades financieras internacionales que a partir de ahora parece que van a ser obligatorias. Tanto UBS como otras entidades suizas (paraíso de los paraísos fiscales, no lo olvidemos) han manifestado que se adhieren al autocontrol antes de verse señalados en cualquier lista negra, claro. Eso de verse al lado de las Islas Cayman, las Seychelles o Andorra sería una deshonra para el país más serio del mundo. Si hay que prohibir las negociaciones clandestinas en casa del cliente, se prohiben.

Pero como todo, esta medida tiene otra lectura. El banco está pasando por muchas dificultades, pues al parecer vendió y compró ingentes cantidades de activos tóxicos (ya todos sabemos de qué se trata, lo de las subprime y toda esa basurilla financiera). Tan mal está la cosa, que hay quien dice que UBS teme que cuando sus ejecutivos viajen al exterior puedan ser detenidos y acusados de fraude a gran escala, pues parece que últimamente intentaban maquillar las pérdidas provocadas por su mala gestión con malas artes tributarias (evasión de impuestos, hablando claro). En suelo suizo están más seguros. Sea como fuere, quizá ahora que no pueden verse las caras con fortunas extranjeras, muevan menos dinero de sospechosa procedencia, o al menos lo muevan con mayor transparencia. Aunque sólo sea para ahorrar en teléfono.