El precio del oro puede duplicarse

El oro es siempre un valor seguro. Y además ahora se juntan factores que lo hacen más atractivo para el inversor. Es una oportunidad de negocio en un momento en el que no sobran los 'chollos'.

El oro es siempre un valor seguro. Y además ahora se juntan factores que lo hacen más atractivo para el inversor. Es una oportunidad de negocio en un momento en el que no sobran los 'chollos'.

Aunque el año empezó mal para uno de los valores de inversión tradicionalmente más seguros (el precio de la onza de oro llegó a bajar de los 1.000 dólares, muy poco para tan preciado metal) la debilidad de las monedas, en especial del billete verde americano, están haciendo que el oro se revalúe a marchas forzadas.

Parece que Obama y cía. van a seguir inyectando liquidez en los mercados, lo que debilitará nuevamente el dólar, que al ser en la moneda en la que se compra/vende el oro, hará que suba su precio sí o sí. Además, otras inversiones típicas como el petróleo, la vivienda o los productos financieros, están de capa caída. Si a eso le sumamos que la producción baja continuamente, a la vez que la demanda está subiendo por días, nos encontramos con un valor seguro para invertir. O sea que, si eres de los pocos que tienen un buen dinero ahorrado, no te tires a por cosas raras, ve a lo seguro y compra oro. Yo ya estoy buscando por los cajones a ver si aparecen los pendientes esos de mi tatarabuela que tanto brillaban…

Al loro, porque hay analistas que ‘chivan’ subastas de onzas con precios desorbitados para el verano. Dicen que de aquí a julio, el amarillo más brillante duplicará su valor. Como todo hay que contarlo, los mismos expertos dicen que a finales de año, cuando presumiblemente la crisis vaya escampando, el precio del oro volverá a bajar, pero es un hecho demostrado que su valor nunca baja por debajo del beneficio que deja. Sirva con decir que la última devaluación importante del oro fue de menos del 2%, mientras que sólo en lo que va de año su precio ha aumentado un 16%. Vamos, que quien tiene una pepita, tiene un tesoro. Salvo que la pepita sera de sandía, claro.