Nuevo decreto con medidas financieras urgentes (y oficiales)

Hoy entra en vigor el primer gran Real Decreto Ley anticrisis dictado en España. Ya era hora. Su vocabulario puede ser liosillo, así que hablemos en plata…

Hoy entra en vigor el primer gran Real Decreto Ley anticrisis dictado en España. Ya era hora. Su vocabulario puede ser liosillo, así que hablemos en plata…

Por ordeeeeeen del señor BOEeeee se hace sabeeeer que hoy entran en vigor las importantes medidas tomadas por el Gobierno “en materia concursal, tributaria y financiera ante la evolución de la situación económica”, es decir, en materia de quiebras, impuestos y bolsillos vacíos ante la evolución del descalabro en el que nos hallamos. Medio mundo se ha pasado los últimos meses pidiendo a los gobernantes que actuaran de verdad ante la crisis, que tomaran medidas concretas y se dejaran de cumbres y palabras rimbombantes, pues bien, este Decreto se trata quizá del primer gran paquete de medidas anticrisis adoptadas en nuestro país. Echémosle un vistazo.

En total, tiene 12 artículos con sus correspondientes subíndices, así como más de diez disposiciones adicionales o transitorias, y ocupa 19 páginas (y a espacio simple y cuerpo de letra normal, que los del Boletín Oficial del Estado no derrochan papel), por lo que, al menos al peso, es un decreto importante. Dicen en la entradilla que intenta “adecuar a la nueva situación algunas de las normas que inciden directamente sobre la actividad empresarial”, o sea, dar facilidades a las empresas para crear empleo y así tener todos más dinero, y “seguir impulsando la superación de la crisis” (ah, ¿pero ya la estábamos superando? y yo sin enterarme…) “mediante el fortalecimiento la competitividad de nuestro modelo productivo”, lo que viene a decir que nuestras empresas no se comen un pimiento ni dentro ni fuera de la piel de toro, y eso tiene que cambiar.

En concreto, el Gobierno dice que va a revisar los intereses que da el dinero público, y que facilita la deducibilidad en actividades de I+D+I, para que invirtamos en ello. También mete mano a los procesos concursales, que dice que es un tema que se ha quedado desfasado y avisa que cambiará. De momento, va a poner más difícil eso de declararse en bancarrota, y dice que va a dar condiciones favorables a los que se vayan al paro por el método antes conocido como concurso de acreedores. Habla a su vez de que los acreedores deben ayudar a la empresa en quiebra antes de tirársele al cuello, y eso sí, lo que se haga hay que hacerlo más rápido, porque los juzgados están más colapsados que la A-3 en 1 de agosto. También amplía la cobertura que ofrecen los avales del Estado (estos días lo de avalarse no es cosa fácil) y da más poder al Consorcio de Compensación de Seguros, ese salvavidas para casos en que las aseguradoras privadas miran para otro lado.