Se buscan filósofos para que la crisis no se repita

La avaricia sin límites y la falta de moral están en el origen de la crisis, eso no lo podrá negar nadie. Y los filósofos parece que tienen la receta para que no vuelva a ocurrir: ética.

La avaricia sin límites y la falta de moral están en el origen de la crisis, eso no lo podrá negar nadie. Y los filósofos parece que tienen la receta para que no vuelva a ocurrir: ética.

No es coña. Hay muchos que dicen que la actual crisis se ha producido porque de desalmados está el mundo lleno, y el mundillo de las finanzas, aún más. Como lo que hubo al principio de la crisis fue una falta de ética y moral galopantes, muchas empresas buscan contratar entendidos en deontología y buenas prácticas para asesorar a sus directivos y que no vuelvan a caer en los mismos errores. Másters, doctorados y cursillos para ‘yuppies’ se llenan estos días de gente con buenas intenciones. ¿Les harán caso?

En el fondo, todo este venirse abajo de la economía ha venido impulsado por las ansias de negocio y bolsillos llenos a costa de lo que fuera de los grandes ejecutivos, y para evitarlo, el Instituto de Estudios Bursátiles se ha lanzado a la búsqueda de licenciados en filosofía para que impartan algo así como ‘ética de los negocios’ en los cursos que organizan. El objetivo es conseguir que la codicia personal no se mezcle con el quehacer diario de las organizaciones empresariales, en especial de los grandes grupos financieros. Aunque muchas veces hay que curar en vez de prevenir, y en eso la legislación vigente y la falta de control tienen mucho que decir… Al menos es una gran noticia para un sector, el de los filósofos, que o se ponen a dar clase o mal futuro profesional les aguarda.

Bien es cierto que en las carreras universitarias y másters ya se imparte ‘ética y deontología’ desde hace años, pero parece que la cosa no calaba, baste con señalar que en lo que va de año se han descubierto ya una docena de fraudes piramidales tipo Madoff. Si es que ya lo dice el refranero: la avaricia rompe el saco. Y si el saco es la economía global, tenemos un problema.