¿Tiene Zapatero el Síndrome de la Moncloa?

El Síndrome de la Moncloa no es una pandemia, porque la pueden contraer muy pocos, pero puede acabar afectando a muchos más que la gripe porcina que estamos sufriendo.

El Síndrome de la Moncloa no es una pandemia, porque la pueden contraer muy pocos, pero puede acabar afectando a muchos más que la gripe porcina que estamos sufriendo.

Todos llegan humildes y acaban endiosados, aislados, distanciados y enrocados en su torre de marfil

Fuente: Vida de un Consultor

Como explica Raúl en su blog, se da en aquellos políticos que han llegado a Presidente del Gobierno, que al principio todo parecen buenas intenciones, ganas de trabajar, de llegar a acuerdos, de solucionar los problemas existentes…pero con el tiempo ‘acaban convencidos de que son lo mejor que le ha pasado a España en siglos y tienen una autoasumida condición de iluminados a los que se les ha revelado La Verdad”

Este artículo (y el blog en general) no tiene un tinte político ni lo pretende. En España parece que si criticas a determinado partido o eres un facha o eres un progre y lo mismo si dices algo bueno de otro. La situación actual no es de fachas o de progres: si a alguien le sirve, a mi me parecen todos iguales y creo que muchos no merecen estar al frente de un país con gente mucho más competente que ellos.

El Síndrome de la Moncloa infecta a uno pero afecta a muchos: no es cuestión de encerrarse en la crisis mundial, en echar la culpa a empresarios, en hacer planes sin meditarlos y en no consultar a nadie. Es cuestión de sentarse, ver el problema real y plantear soluciones, pero no plantear parches: no es cuestión de que el paro ‘sólo’ crezca 50.000 personas un mes, es cuestión que ya hay 4.000.000 de parados que siguen ahí.

El problema es que los políticos (en Moncloa y en toda España) piensan a corto plazo: quieren soluciones y retorno rápido, es decir, que se vean soluciones rápidamente, aunque duren 1 mes, mejor que soluciones que tarden más en llegar y solucionen problemas muchos años: pensiones, empleo, seguridad social, bancos, justicia, financiación, impuestos, educación, industria, medio ambiente…hay tantas cosas que se pueden mejorar (siempre) que tenemos trabajo para muchos años. Aprovechémoslo.