Todo sobre la tarifa social de la luz

La 'tarifa social' es una buena oportunidad de ahorro en la factura de la luz, pero tiene varios fallos que la hacen ser bastante poco práctica. Haced cuentas.

La 'tarifa social' es una buena oportunidad de ahorro en la factura de la luz, pero tiene varios fallos que la hacen ser bastante poco práctica. Haced cuentas.

Entre datos del paro, planes para el automóvil y demás noticias bomba, hay cuestiones importantes para nuestro bolsillo que acaban pasando totalmente desapercibidas, y eso no puede ser. Un claro ejemplo es la ‘tarifa social’, una medida aprobada la semana pasada y que permite a quien tenga contratados menos de 3kW de potencia eléctrica en su casa pagar sólo el consumo (normalmente se paga también un fijo al mes dependiendo de la potencia que tengamos contratada), acogiéndose además a una congelación de tarifa por 3 años.

Y diréis vosotros, ¡qué bien!, ¡por fin los de las eléctricas se muestran comprensivos y caritativos con el contribuyente asfixiado por la crisis! Pues más bien no. La cosa, ya de primeras, tiene truco, pues la potencia contratada se amplía de 1,1kW en 1,1kW, por lo que quien se quede corto contratando 2,2kW (que ya os digo yo que es prácticamente todo el mundo porque con eso casi ni nos alumbramos) ha de pasar a contratar 3,3kW y ¡oh, casualidad!, ya te has pasado del límite establecido de 3kW de potencia de electricidad (con eso enciendes unas cuantas bombillas, la nevera y lavadora, a partir de ahí te salta el contador). Además, por el momento la medida sólo tiene en cuenta que la residencia para la que se contrare sea la habitual, y eso da pie a trampas mil. Bien es cierto que ya está en estudio una orden ministerial que obligaría a tener renta baja para contratar esta tarifa. Eso es lo que piden las asociaciones de consumidores y similares, pero las compañías eléctricas se escudan, no sin razón, en que ellas no tienen porqué saber qué tal van de pelas sus clientes. En resumen, que hagáis cuentas, y si podéis acogeros a la medida, os acogáis, porque la rebaja es considerable, pero mucho me temo que una primera residencia con tan poca luz viene a ser una caverna, y ya poca gente vive en cavernas.

Además, parece que la cosa tiene doble fondo, pues la potencia media contratada por un hogar español es de 5,7 kW, muy por encima del límite de 3kW que impone la ‘tarifa social’, y hay quien avisa de que todo esto encubre una subida masiva a partir del verano, porque así las compañías eléctricas dicen eso de: «tengo que subir el resto de tarifas para compensar la ‘tarifa social’, que los ricos paguen más». El problema es que entre consumir sólo 3kW de potencia eléctrica y ser rico hay mucho trecho, y esos llevamos las de perder.