Cómo ganar dinero con tu nómina

Quien tiene una nómina, tiene un tesoro. Eso está claro en época de grandes cifras de paro, pero es que además podemos sacar mucha rentabilidad sólo por domiciliar pagos y facturas.

Quien tiene una nómina, tiene un tesoro. Eso está claro en época de grandes cifras de paro, pero es que además podemos sacar mucha rentabilidad sólo por domiciliar pagos y facturas.

Lo de las cuentas remuneradas empezó en Internet para captar nuevos clientes en bancos no tradicionales (léase ING y compañía) y darle vidilla a unas páginas web de las que casi todo el mundo desconfiaba, porque eso de tratar temas de dineros con una pantalla de ordenador es tan frío que genera desconfianza, y más en un país en que nos cuesta adaptarnos a los cambios bruscos en nuevas tecnologías.

Pero poco a poco los bancos se van dando cuenta de que captar clientes a base de nóminas es sólo el primer paso para tener todo su dinero (y si te descuidas hasta tus pantalones se quedan), y por ello han iniciado una guerra de «yo te ofrezco más por tu nómina» de la que los clientes sólo podemos salir beneficiados. Lo de domiciliar las nóminas les supone a las entidades una buena inyección de pasivo, y nosotros podemos darle rentabilidad. A cambio de confiárselas al banco debemos pedir, como mínimo, comisiones cero, tarjeta de crédito gratuita y devolución de un tanto por cierto (pequeño) de los recibos (lo suyo es meter también los del agua, luz, internet, etc además de la nómina) en forma de intereses. Hasta los bancos más reacios al tema, como fue durante mucho tiempo el BBVA, ofertan ahora el 3% de tus facturas hasta 25 euros, en la línea de los bancos «poco serios» tipo ING o las sucursales virtuales.

Ahí van algunas domiciliaciones ventajosas:

Aunque vuestro banco no oferte ventajas por la domiciliación de nóminas, lo mejor es batallar con nuestro comercial de confianza. Es tal la avalancha de ofertas por domiciliación que ofrece el mercado, que seguramente nuestra entidad se verá obligada a darnos algún caprichito para que no les dejemos tirados.