España es un paraíso fiscal para futbolistas

Beckham no sólo vino con su mujer debajo del brazo a España, también nos trajo una ley que permite a los clubes españoles pagar muchísimos menos impuestos que las entidades del resto de Europa.

Beckham no sólo vino con su mujer debajo del brazo a España, también nos trajo una ley que permite a los clubes españoles pagar muchísimos menos impuestos que las entidades del resto de Europa.

Los futbolistas parecen más bien cortitos de cultura en general y de conocimientos prácticos en particular. Pero no dan puntada sin hilo, y menos sus agentes (que para eso se llevan el 10% de cada operación, menos de las de apendicitis). Una clara muestra es que todos están deseando venirse a jugar a España. Sin duda que lo hacen porque la Liga Española es de las más prestigiosas del mundo, y porque el sol de nuestro país es mucho más agradable para vivir y criar a los hijos que los largos inviernos ingleses y similares (sobre todo acompañados de sangría, paella y jamón ibérico) pero hay otro aliciente que apenas se comenta: la retención fiscal de las grandes fortunas extranjeras es muchísimo más favorable que en el resto de países en los que hay potentes ligas de fútbol.

Esto es así desde la entrada en vigor de la llamada Ley Beckham, calificada así no porque sera una ley muy guapa y comercial, sino porque fue el jugador-actor-sonrisa inglés el primero en beneficiarse de ella, allá por principios de la década. Esta ley está hecha a medida de los clubes españoles, y provoca que a mismas exigencias de salario (neto), el Real Madrid o el Barça paguen hasta un 29% menos que los equipos ingleses, un 32,5% menos que los italianos y un 26% menos que lo alemanes en sueldo bruto anual. Y decimos el Barça o el Real Madrid porque son los clubes los que hacen frente a este gasto impositivo, el futbolista firma por un sueldo neto, y allá se las apañe el club en cuestión con el fisco. Así, las Haciendas del resto de Europa gravan muy por encima de la nuestra el IRPF, a lo que hay que sumar un gasto por Seguridad Social también muy reducido. Por ejemplo, un jugador medio de un club grande que cobre dos millones netos por temporada, a un equipo francés le supone 5,4 millones de euros, a uno italiano casi 4 millones y al español ‘sólo’ 2,68 millones.

Habrá quien diga que esto es bueno para compensar el menor poder adquisitivo de los equipos medios y pequeños de España con respecto a otros clubes del panorama futbolístico, pero es una ley que se creó en pleno desarrollo económico, y quizá el actual panorama económico pide que sea reformada, al menos a partir de una elevada cifra que sólo alcanzan un selecto grupo de clubes españoles.