Subastas inversas: se descubre el engaño

Las subastas inversas fue un ‘innovador’ método de vender casas que fue definido por algunos como ‘la subasta perfecta’. Pero claro, en España enseguida sacamos ‘la trampa a todo’

Las subastas inversas fue un ‘innovador’ método de vender casas que fue definido por algunos como ‘la subasta perfecta’. Pero claro, en España enseguida sacamos ‘la trampa a todo’

Yo creo que lo de ‘hecha la ley, hecha la trampa’ se inventó en España, que somos los más ‘listos’ del mundo.

¿En qué consiste una subasta inversa? Por ejemplo, en el tema inmobiliario, alguien que no consigue vender su casa la decide subastar, por ejemplo, a un precio de partida de 300.000 euros. Si no hay comprador (lo más probable, porque por eso no la vendía), el precio irá bajando, hasta que uno de los posibles compradores decida que se la quiere quedar. El juego es que ‘el miedo’ a perder la casa porque otro comprador se nos adelante, nos llevará a comprar esa casa.

La idea parece buena y beneficia a muchos: el vendedor consigue vender y el comprador consigue una rebaja. Pero claro ¿y si se ponen todos de acuerdo y se llega a bajar la casa a, por ejemplo, 50.000 euros? Parece un mal negocio para el vendedor; por este motivo se pone un precio mínimo por el vendedor donde quiere abandonar la vente, para no ‘arruinarse’. Si la vende antes, eso que gana. Si no se vende, se anula la subasta.

¿Y qué ha ocurrido? Pues es fácil: la gente cogía y decía que su casa (la que intentaba vender por 300.000 euros) valía 360.000 euros (por ejemplo). Ahí empezaba la subasta y el precio mínimo en el que se paraba era 300.000 euros. Si la conseguía vender (si alguien caía) ganaba mucho más que antes. Si no, pues se quedaba igual.

Este tipo de subastas ha fracasado en España: Tulipp el ‘líder del sector’ en nuestro país sólo había conseguido vender 10 casas por este medio y ahora deja el negocio para meterse en ‘subastas al alza’ (las de toda la vida). En Idealista podéis ver más información.