España paga el rescate a Grecia ¿A cuánto tocamos?

España, como el resto de países del euro, tendrá que arrimar el hombro para que Grecia no caiga en 'default'. Eso sí, bien mirado, puede no ser una noticia tan mala.

España, como el resto de países del euro, tendrá que arrimar el hombro para que Grecia no caiga en 'default'. Eso sí, bien mirado, puede no ser una noticia tan mala.

Como se ha venido anunciando en todo tipo de prensa en las últimas horas, la Unión Europea ha puesto ya pelos y señales a su anterior declaración de buena voluntad sobre la crisis griega. En concreto, la eurozona (los 16 países del euro, que para eso Grecia es un país euro) se comprometen firmemente a prestar (ojo, prestar, no es una subvención) un total de 30.000 euros al país heleno, en préstamos que ha de ir solicitando el gobierno griego según vaya necesitando, y en todo caso a un interés del 5% anual, bastante por debajo de la salvajada de 7,5% que llegaba a pedir el ‘mercado libre’ a Grecia por su deuda soberana.

Grecia aún no ha pedido un duro, pero mucha gente empieza a dar por hecho que habrá que prestarle dinero, y en ese caso el primero en hacerlo será el Fondo Monetario Internacional, estos a un interés aún más suculento, de poco más del 2%, pues para eso son un Fondo de rescate y ayuda. Pasada esa ayuda inicial (de unos 10.000 millones de euros), entrarían en juego los países euro, y ahí es donde cabe pregutnarse: ¿qué nos toca a nosotros? En concreto, un 12,65% del total, pues es la cuota que tenemos en el BCA (Banco Central Europeo). Eso se traduce en 3.600 millones de euros, céntimo arriba, céntimo abajo.

En principio, puede suponer una barbaridad en un momento en que España está de todo menos boyante, pero cuidado, un detalle se le escapa a mucha gente: España recibe menos de ese 5% de deuda cuando compra ‘normalmente’, y este préstamo es con devolución segura, al estar respaldado por la Unión Europea. Conclusión: cuando venza el préstamo, obtendremos más de lo que obtendríamos comprando deuda medio segura en el ‘mercado libre’. Eso sí, habrá que ver cómo cuadra ZP este dispendio para que no afecte al déficit público. Para ello habrá que hacerlo contabilizar no como deuda, sino como alguna otra cosa. Este culebrón tendrá más capítulos.