Tendencia bajista del euro, el futuro de la zona euro

A finales de año, parece que el euro se cambiará por apenas 1,10 dólares, cuando hace unos meses superaba el 1,50 dólares por euro. Eso trae consecuencias varias.

A finales de año, parece que el euro se cambiará por apenas 1,10 dólares, cuando hace unos meses superaba el 1,50 dólares por euro. Eso trae consecuencias varias.

Antes de iniciarse la crisis económica más larga desde que la economía se mide, el euro estaba tan fuerte que el dólar se sonrojaba al ponerse a su lado. Por cada 2 euros nos llegaron a dar más de tres dólares, y viajar a Nueva York para comprar trapitos se convirtió en una moda al alcance de muchísimos bolsillos. Pero llegó el crack, al principio todo era incertidumbre y se miraba al billete verde como el gran culpable del desastre. Los primeros meses fueron de titubeos, pero en los últimos meses parece claro que Estados Unidos (con su querido dólar) están saliendo del bache, mientras que Europa (con su heterogéneo euro) tiembla ante los especuladores. ¿Conclusión? el euro ya no es lo que era.

Esta tendencia europea a la autodestrucción y americana a la hegemonía otra vez, ha hecho que el euro se cambie difícilmente por encima de los 1,30 dólares actualmente, y los expertos sacan día sí y día también estudios prediciendo que el cambio va a seguir bajista para la moneda europea. RBS, Merrill Lynch o UBS coinciden en que el valor de cambio ‘real’ entre el dólar y el euro debería ser de 1,14 favorable a nuestra moneda, y van más allá: a finales de este año, por cada euro sólo nos darán 1,10 dólares. Lo de ir a Nueva York deja de ser glamuroso, o al menos barato.

¿Pero esto es necesariamente malo? Rotundamente, no. En una fase expansiva de la economía mundial como la que empezamos a vivir (muchos países están saliendo de la crisis, aunque a España le pase por encima), tener una divisa más débil anima a comprar productos vendidos en esa divisa, por lo que Europa exportará más cuanto más débil esté el euro. Eso sí, la debilidad monetaria es siempre un símbolo de fragilidad económica…