Profesionales del futuro: ecología y responsabilidad social

En una relación de las profesiones que en el futuro sacarán del paro a los futuros parados (o actuales) no podía faltar una entrada dedicada al medio ambiente.

En una relación de las profesiones que en el futuro sacarán del paro a los futuros parados (o actuales) no podía faltar una entrada dedicada al medio ambiente.

Acabamos de saber que en octubre el paro volvió a subir en varias decenas de miles de personas. Visto desde el lado más común y trágico, decenas de miles de gente sin empleo más, mirado por el lado menos habitual y más optimista, decenas de miles de oportunidades de reciclarse a lo que pide el mercado laboral. Enfrascados como estamos en la búsqueda de las profesiones del futuro, de esas que han de imponerse en los próximos años y décadas como nichos de mercado incipientes y hoy poco o nada cubiertos, hoy nos fijamos en otro de esos términos de moda: medio ambiente, y en otro de esos conceptos nuevos que ganan fuerza: responsabilidad social corporativa.

Dentro de estos dos campos, y en muchos puntos en común, Gustavo Acha para MateriaBiz habla de:

  • Sustainability manager: todo aquél que sepa qué ha de hacer su empresa en relación con el medio ambiente, el que vela para que la empresa no cometa delitos contra el medio ambiente en una creciente legislación sobre la materia, y esa persona que está con contacto con instituciones y gobiernos para mejorar las sinergias entre lo público y lo privado de cara a la sostenibilidad medioambiental
  • Reciclador ambiental: el manitas del futuro. Alguien capaz de convertir los desechos de las empresas no sólo en nuevas materias primas para el puesto de trabajo, sino también en fuentes de energía barata en tiempos de encarecimiento de los recursos energéticos.
  • Data ecologist: en tiempos en los que la información es poder, y además de obligado cumplimiento, este profesional será el encargado de poner cifras en la acción de la empresa en todo lo que tenga que ver con el medio ambiente. Algo así como un medidor.

El pensamiento en verde se introduce en la vida de las empresas, y hará falta gente que lo gestione, porque la responsabilidad social empresarial obliga.