Rescate de la Unión Europea a Irlanda y The Economist

Se ha consumado el rescate a Irlanda por parte de la UE. Lo que parecía el milagro irlandés se ha tornado pesadilla. Es el segundo rescate made in UE tras las ayudas a Grecia ¿Quién será el próximo?

Se ha consumado el rescate a Irlanda por parte de la UE. Lo que parecía el milagro irlandés se ha tornado pesadilla. Es el segundo rescate made in UE tras las ayudas a Grecia ¿Quién será el próximo?

Hasta la irrupción de la crisis financiera y luego económica iniciada en 2007 y que (a la vista está) sigue en vigor, a Irlanda se la conocía como el Tigre Celta, por comparación con los Tigres Asiáticos (Hong Kong, Singapur, Corea del Norte…) que asombraron al mundo con un nivel de desarrollo tan rápido como intenso en los años 90 y principios del S.XXI. Irlanda tenía a su favor el idioma (hablan inglés) y sobre todo un impuesto sobre sociedades del 12,5%, el más bajo de la Unión Europea. Así, uno de los países más pobres de la Europa de los siglos S.XIX y XX, con miles de emigrantes buscándose la vida en Estados Unidos como la mejor prueba (el bedel-manitas del colegio de los Simpson es irlandés, por ejemplo) se convertía de la noche a la mañana en un nuevo rico.

Hoy, pocos años después de asombrar al mundo, Irlanda parece, en palabras del Diputado de IU Gaspar Llamazares, un “tigre de papel”, utilizando aquí un lenguaje belicista. Irlanda ha aceptado un rescate (bail out, en su terminología inglesa) de alrededor de 90.000 millones de euros llegados del Fondo Monetario Internacional pero también de sus socios en la Unión Europea, tirando por segunda vez del recién creado fondo de ayuda financiera, tras el préstamo a Grecia en la primavera pasada. De forma inmediata, su ya descontenta población se ha echado a la calle para protestar por lo que consideran una gestión nefasta de sus gobernantes: ¿cómo puede ser que el país más próspero en tasa de crecimiento de la UE se convierta en un deshauciado?

Este rescate no es gratis, además de consistir en préstamos bilaterales a pagar con intereses (eso sí, mucho más bajos que la exageración que Irlanda ha de pagar hoy en día por colocar sus bonos en el mercado libre), las ‘ayudas’ traen consigo la obligación de reducir el gasto público y subir las tasas, para así disminuir el galopante déficit del estado celta. Tendrán por tanto que subir el impuesto de sociedades, y cada vez será más difícil ver multinacionales extranjeras asentadas en suelo irlandés. La otra opción es bajar el salario mínimo, de los más altos de la UE. Como si de un mal sueño se tratara, quizá hoy Irlanda se da cuenta de que cuanto más alto subes, más dura es la caída. Por cierto, y arriesgándome a que desde el PSOE me tachen de antipatriota, esta semana en la portada de The Economist se puede leer: “Saving the euro”, sobre una barcaza de bandera europea que se hunde. Ángela Merkel aparece al rescate, la bandera irlandesa ondea en el barco a la deriva en primer plano, en segundo plano una portuguesa, más abajo una griega. Y una bandera española aparece como un despojo en la cubierta. Nadie parece prestar atención a la bandera española. Pero claro, es sólo la portada de una revista…