Central de riesgos CIRBE e hipotecas subprime españolas

Las hipotecas siempre han sido un arma de doble filo: nos solucionan la vida, o nos la arruinan. Es hora de enseñar cómo se otorgan o se derogan en España.

Las hipotecas siempre han sido un arma de doble filo: nos solucionan la vida, o nos la arruinan. Es hora de enseñar cómo se otorgan o se derogan en España.

Tras 4 años de dura y crisis (y dicen que lo que nos queda) siguen muchas preguntas en el aire. Ya sabemos que el origen estuvo, en buena medida, en las hipotecas subprime o de alto riesgo de impago dadas en EEUU, y también sabemos que en España también estalló la burbuja inmobiliaria y eso ha repercutido en la prolongación en el tiempo de la crisis en España y el empeoramiento de sus efectos. Bien, pero: ¿porqué se daban en España las hipotecas tan alegremente?

Un vistazo a un lugar donde muy pocas veces se echan vistazos puede tener la solución: CIRBE o Central de Información de Riesgos del Banco de España. Sin ánimo de exhaustividad, y queriendo dar una explicación rápida y no científica, cuando alguien pide un crédito a una entidad financiera por valor de más de 6.000 euros o avala a alguien por valor de más de 60.000, la entidad está obligada a enviar los datos del préstamo al Banco de España, que a su vez hace llegar al resto de bancos los datos del resto de bancos. Así, todos los bancos, cajas y demás entidades tienen en su poder los datos crediticios de todos los que en España han pedido algún crédito (salvo la entidad con la que lo han contratado, dato que queda en el anonimato para que los bancos no se hagan la guerra entre ellos, pero que es insignificante, lo importante es saber qué créditos tiene pedidos cada cliente potencial).

Pues bien, esta lista presenta varios problemas: falta de actualización galopante, que hace que si alguien pide dos créditos en corto espacio de tiempo quien otorga el segundo no pueda saber que ha pedido un primero, falta de datos clave como la nacionalidad del demandante de crédito (en otros países no hay la misma cultura jurídica ni social de pagos de deudas, por decirlo suavemente…) y en el peor de los casos, no petición de los datos CIRBE a la hora de conceder hipotecas, práctica habitual en las entidades extranjeras. Quizá esto explique un poco el desastre de nuestro sector inmobiliario.