Invertir en alimentos, depósitos bancarios en materias primas

La comida no solo es para comer, y sí, con la comida se juega, por mucho que nuestros padres nos dijeran lo contrario. El sector financiero se lanza a por las materias primas de la mesa.

La comida no solo es para comer, y sí, con la comida se juega, por mucho que nuestros padres nos dijeran lo contrario. El sector financiero se lanza a por las materias primas de la mesa.

Desde hace ya varias semanas, la ONU y sus expertos (sobre todo desde la FAO, su comité para lucha contra el hambre) llevan advirtiendo al mundo de que el precio de los alimentos está subiendo muy por encima de lo que el Tercer Mundo puede permitirse. Los factores son múltiples, pero entre ellos cabe destacar los disturbios en diferentes países subdesarrollados, como la crisis de gobierno en Costa de Marfil, principal productor mundial de tabaco, o la subida desmesurada del precio del petróleo (sí, en esto también influye, como en todo, pues los alimentos también hay que trasportarlos).

Si bien desde un punto de vista humanitario puede resultar cruel aprovecharse de esta situación, sin duda indeseable y que acrecienta aún más la brecha entre los países subdesarrollados y el Primer Mundo, el mercado manda, y por ello cada vez vemos más productos financieros asociados a alimentos. Cuanto más suba el precio de la materia prima en la que invirtamos, más dinero ganaremos.

Es el caso del nuevo depósito 100% Natural de Caixa Catalunya, un depósito estructurado cuya rentabilidad está vinculada al devenir futuro del azucar, el maíz y el café, tres de los productos más consumidos de la cesta básica de alimentos. Se puede contratar desde 1.000 euros, y sus intereses finales vendrán dados por la evolución de estos tres alimentos en tramos diferenciados, dando una rentabilidad máxima del 7% y mínima de algo más del 6%, con el dinero siempre garantizado. Puede sonar exótico, pero este tipo de ofertas suelen dar buen resultado.