Entregar la casa y seguir pagando la hipoteca, sentencias

Por paradójico que parezca, podemos quedarnos sin la casa que ya no podemos pagar sin que ello signifique quedarnos sin deuda con el banco que nos prestó el dinero.

Por paradójico que parezca, podemos quedarnos sin la casa que ya no podemos pagar sin que ello signifique quedarnos sin deuda con el banco que nos prestó el dinero.

Desde hace varios años ya, más en concreto desde que empezó la crisis económica que aún nos acompaña, es muy habitual ver carteles de ‘se vende’ en los bloques de apartamentos de aquí y de allá. En muchos casos, el logotipo de una entidad bancaria o caja de ahorros viene debajo del teléfono, o al menos está detrás. Esto es porque la primera medida que toman las entidades financieras cuando alguien no es capaz de afrontar el pago de su vivienda es embargársela, es decir, cobrarse la deuda con el objeto del que emana esa deuda.

Pero ya parece que esto no es suficiente. En los últimos días se vienen conociendo algunas sentencias de tribunales provinciales (y de primera instancia, no asustarse aún) diciendo que el embargo del inmueble no acaba con la deuda de su propietario moroso, ¿por qué? Por la simple razón de que los pisos han perdido valor.

Fijándonos en el último caso, pongamos un ejemplo: Pepe compra una casa por 250.000 euros al 5% de interés. Al cabo de un año no puede hacer frente a las cuotas y ese piso es embargado y subastado, pero en la subasta solo se obtienen 180.000 euros por la casa. Como Pepe debía al banco 235.000 euros más intereses en el momento del embargo, hay 55.000 euros más intereses que el banco no va a recuperar. He ahí el pleito. De lo que resuelvan los jueces en cada caso dependerá de si los morosos, una vez ya sin casa, pueden o no respirar tranquilos.