Reclamar de forma sencilla, arbitraje entre consumidor y empresa

La mayoría de las reclamaciones se quedan en un simple cabreo. Para evitar que haya consumidores insatisfechos, la Comisión Europea se pone manos a la obra.

La mayoría de las reclamaciones se quedan en un simple cabreo. Para evitar que haya consumidores insatisfechos, la Comisión Europea se pone manos a la obra.

Cada vez que tenemos un problema con una empresa, tras hacer una compra o simplemente una consulta, nos surjen las mismas dudas: ¿a quién reclamar, por qué medio, en qué plazo? Tras darle vueltas durante un tiempo, solemos acabar ejercierndo solo nuestro derecho al pataleo delante del empresario o vendedor en cuestión, pero nunca llega la sangre al río, o mejor dicho, la denuncia al juzgado. Pongamos unas cifras sobre la mesa y apuntemos cuestiones importantes.

A nivel europeo, reclamamos sobre todo por temas de turismo, telecomunicaciones y servicios financieros. Es decir, nos quejamos de las agencias de viajes, las compañías de móvil e Internet y los bancos. Evidente. Aunque estas pérdidas por daños y perjuicios causados por empresas supone hasta el 0,3% del PIB europeo según la Comisión Europea, hasta un 8% de los europeos dice que nunca reclamaría nada, y sólo un 52% lo haría si el gasto no apetecido fuera menor de 200 euros.

Y no será por falta de instancias: en Europa nada menos que 750 organizaciones e instancias se dedican a dirimir responsabilidades en el consumo (un tercio de ellas solo en Alemania), y los hay para sectores especializados o en regiones concretas. Por ello, la propia Comisión Europea acaba de lanzar una campaña de información para simplificar los trámites de reclamación, apostando por el arbitraje como medida prioritaria antes de los tribunales. La clave, fijarse en si la empresa en sí se somete a arbitraje. Quizá si las que no lo hacen sufrieran bajadas en sus ventas por esta cuestión, cambiarían de estrategia.