Trabajar en las elecciones: ¿cuánto se cobra? ¿dónde apuntarse?

Dentro de poco, como cada cierto tiempo, tenemos elecciones, en este caso, municipales y autonómicos, donde se eligen alcaldes y presidentes de comunidades autónomas.

Dentro de poco, como cada cierto tiempo, tenemos elecciones, en este caso, municipales y autonómicos, donde se eligen alcaldes y presidentes de comunidades autónomas.

Hasta ahora, es decir, hasta la crisis, las elecciones eran sinónimo de inauguraciones y derroche de dinero, publicidad, anuncios, gastos, etc…Los partidos políticos, al no tener tanto dinero, ni ellos ni los ayuntamientos, intentan recortar gastos por donde pueden. Pero hay gastos que no pueden recortar en unas elecciones: los gastos de la jornada electoral en si misma, del día que tenemos que ir a votar.

Para ese día, se abren los colegios y centros donde la gente va a votar, y según la cantidad de electores que acudirán a un centro, se requerirá más o menos mesas electorales, donde tiene que haber un presidente y dos vocales, así como sustitutos por si alguno fallase. A todos ellos les llegará un aviso y un librito explicando sus funciones y, por supuesto, su remuneración.

Porque si, la gente que se pasa el día en la mesa electoral cobra una dieta y, además, al día siguiente, por ley, pueden entrar más tarde al trabajo (ya que la jornada anterior han estado ‘trabajando’, hasta acabar el recuento) o, en caso de tener que trabajar durante ese día, disponen de un permiso que les excusa de ello.

Aunque hay ‘movimientos’ para proponer que, por ejemplo, la gente en paro pueda optar a cubrir esas plazas durante ese día y ser ‘remuneradas’ por ello, actualmente el proceso se realiza por sorteo público, pudiendo tocar a cualquier ciudadano que esté inscrito en el registro electoral (que pueda votar, entre 18 y 65 años), aunque se exige una formación mínima (graduado escolar, título de bachiller, etc). Si te surge la duda: acudir a este evento es obligado por ley, siendo delito no cumplir con dicho deber (multa y cárcel).

El lado bueno es que esta ‘jornada de trabajo’ obligatoria está remunerada con unos 55-60 euros, tal y como se indica en el libro que se envía al presidente, vocales y sustitutos.