Cómo organizar una Primera Comunión original y barata: trucos

¿Cansado de celebraciones aburridas y repetitivas? ¿Asustado ante los gastos de la Primera Comunión que se te avecina? Échale imaginación, y problema solucionado.

¿Cansado de celebraciones aburridas y repetitivas? ¿Asustado ante los gastos de la Primera Comunión que se te avecina? Échale imaginación, y problema solucionado.

Como ya os hemos contado, organizar una Primera Comunión es mucho más caro de lo que podríamos pensar, y además llegan en un momento delicado del año, justo cuando empezábamos a hacer cuentas para ver si este año nos podíamos ir a la playa o había que volver a recurrir a la casa familiar del pueblo y punto. Para que no se nos atragante el mes de mayo, hay varias opciones de ahorro que además convierten el evento en original.

  • Como en casa, en ningún sitio: nada hay más original y acogedor (a la par que barato) como celebrar la Primera Comunión en casa. Así tendremos excusa para no invitar a mucha gente («lo siento, no cabemos todos en casa») y los invitados se gastarán menos dinero en trajes y peluquería («no me arreglé porque, total, lo íbamos a celebrar en tu casa»). Eso sí, no apto para pisos de 50 metros…
  • Ya hace calor, cosas frías. Si vas a celebrarlo en casa, lo suyo es hacer tú la compra y cocinártelo. Para los niños, lo que les gusta, nada rebuscado: patatas fritas, hamburguesas, mucho ketchup… barato y ellos felices. Para los adultos, cosas frías, que siempre se agradece más picar y ya no es tiempo de platos de cuchara, imposibles de preparar para mucha gente en cocinas familiares.
  • Mis fotos: aunque en la iglesia (o el colegio) siempre insisten en que contrates a tu fotógrafo, nos podemos por supuesto negar. Hacer nosotros mismos las fotos supone un ahorro y la posibilidad de estar más agusto, pues un extraño siempre incomoda. Eso sí, hay programas en Internet que nos ayudarán a la hora de darle un acabado profesional a los fotografiado.
  • Los regalos imprescindibles, que los hagan otros: seguro que los invitados no saben qué regalar a nuestro hijo, así que matemos dos pájaros de un tiro: digámosles que le regalen la medalla, el anillo, escapulario… ¡Incluso el traje! Asi les sacamos del apuro y ahorramos en gastos fijos.

Y sobre todo, recordar: el protagonista es un niño, y a los niños no le hace falta glamour y lujos, es más, les aburren el glamour y los lujos.