¿Cómo elegir una tarjeta de crédito o débito?

A la hora de pagar, nada más sencillo que sacar a relucir nuestra flamante Visa o MasterCard y pagar con una simple firmita. Pero este gesto desencadena muchas cosas.

A la hora de pagar, nada más sencillo que sacar a relucir nuestra flamante Visa o MasterCard y pagar con una simple firmita. Pero este gesto desencadena muchas cosas.

El dinero de plástico es tan cotidiano pero a la vez tan aún novedoso para buena parte del mundo como Internet o los teléfonos móviles. Su uso está directamente asociado al desarrollo de un país, por lo que el porcentaje de compras realizadas por este método suele servir como indicador del nivel de desarrollo de una nación. En España supone desde hace años el primer método de pago por cantidad consumida, y el mercado está inundado de opciones. ¿Cómo saber que estamos eligiendo la correcta?

  • La primera duda es evidente: crédito o débito. Las tarjetas de débito no son más que una mera facilidad de pago, un monedero sin monedas que nos permite pagar en cualquier momento viendo deducido ‘al instante’ ese dinero de la cuenta asociada a la tarjeta en cuestión. Si no hay fondos, no hay posibilidad de compra. Precisamente por eso no suelen ser aceptadas en transacciones por Internet, como compras de viajes o reservas de hoteles, pues al no haber contacto físico con el comprador no te puede decir: «perdone, pero no tiene un duro». Por el contrario, la tarjeta de crédito nos permite comprar hoy y pagar en el futuro, e incluso si no tenemos dinero, el banco ‘nos lo fía’, por supuesto pagando nosotros luego el interés correspondiente.
  • Comisiones: a día de hoy hay muchos bancos (sobre todo los que operan en Internet mayoritariamente) que no cobran absolutamente nada por tener tarjetas, que por otra parte nos suelen obligar a tener. SI nos cobran, nunca debería ser más de 20-30 euros al año en concepto de comisión de mantenimiento.
  • Interés: como apuntamos más arriba, si no tenemos fondos para hacer una compra, el banco nos presta hasta cierta cantidad (leer letra pequeña) y luego hemos de devolverlo con un cierto interés que, ojo, aumenta cuanto más tiempo pasemos en ‘números rojos’. Como suele ser un porcentaje de lo adeudado, cuanto más grandes sean nuestros números rojos, más habremos de pagar.
  • Condiciones asociadas: las hay positivas y poco conocidas como seguros de viaje en el caso de Visa o devolución en caso de robo, y también las hay negativas, como la obligación de contratar seguros que muchas tarjetas de plástico traen asociadas.

El consejo no puede ser más sencillo: ¡Preguntadlo todo!