Guía de inscripción universitaria, hacer la preinscripción

Ir a la universidad no solo consiste en estudiar duro para la selectividad, también hay que estar atento a los plazos de matrícula y hacer una correcta preinscripción.

Ir a la universidad no solo consiste en estudiar duro para la selectividad, también hay que estar atento a los plazos de matrícula y hacer una correcta preinscripción.

Pasada ya la selectividad, ahora toca hacer cuentas con las notas (que ahora suelen ser superiores al 10 por complementos, asignaturas optativas, etc) y comprobar si vamos a poder estudiar lo que queríamos o, por el contrario, tendremos que repetir los exámenes de acceso a la universidad (todo el mundo puede hacerlo en septiembre, hayamos suspendido o no) o directamente elegir otra vocación. Sea como sea, entramos ya en fechas de preinscripción (las matrículas ya luego dependen de cada universidad) por lo que debemos tener cuidado para no quedarnos fuera por una mala gestión del tiempo. Cuestiones a tener en cuenta sí o sí:

  • Solo se puede hacer una preinscripción: por lo que el típico fallo de número al rellenar los papeles nos obligará a hacer física en vez de química, por ejemplo. Mucho cuidado al rellenar la preinscripción, sobre todo con los datos de la carrera a la que aspiramos, no tendremos oportunidad de subsanar ningún error.
  • Se asignan carreras por orden de preferencia, cada alumno pone de la que más quiere hacer a la que (aún queriendo, pues sino no la pondría) menos le apetece, y las universidades van dando las plazas según ese orden hasta cumplir su cupo.
  • Tienen preferencia los que han hecho la selectividad en años anteriores o este junio, siendo lo que la vayan a hacer en septiembre los ‘últimos de la fila’. En igualdad de notas, claro está.
  • Se puede renunciar en cualquier momento, por lo que lo mejor es poner otras opciones aparte de la deseada para, si no nos dan esta última, al menos tener la oportunidad de hacer algo el año que viene. Y paciencia, también alguien de los que van por encima de nosotros puede renunciar a su plaza y que corra el turno hasta nosotros.
  • Sobre todo en las ingenierías, el primer y hasta el segundo curso de muchas carreras es prácticamente igual, por lo que es posible que haciendo una carrera no querida en un primer momento luego podamos cambiarnos a la deseada con mayor facilidad.
  • Las notas para una misma carrera (y el prestigio, claro está…) varían mucho de una universidad a otra, por lo que puede ser bueno hacer números y valorar si irnos a vivir a otra ciudad puede sernos rentable a costa de hacer valer nuestra competitiva nota media o no.