Soluciones para pymes, ¿Qué es el factoring?

Hay un método para convertir las facturas que hemos de pagar en liquidez, pero para acogernos a este milagro debemos ser una empresa de reconocida solvencia.

Hay un método para convertir las facturas que hemos de pagar en liquidez, pero para acogernos a este milagro debemos ser una empresa de reconocida solvencia.

Uno de los principales problemas con los que se topan las pequeñas y medianas empresas de este país, si no el más importante, es la falta de liquidez. Los créditos están parados, es cierto, las subvenciones cada vez son menos, de acuerdo, pero la clave de la falta de liquidez está en los impagos. No es cierto que los empresarios de este país sean unos descerebrados que gastan más de lo que ingresan (salvo en el caso de las SA del fútbol, eso sí es un despilfarro), sino que no ingresan lo que deberían ingresar por su negocio, o en el mejor de los casos lo hacen tarde y mal.

Para ello también los ninjas tenemos una solución fácil e innovadora: el factoring, y en concreto el factoring a partir de facturas. A grandes rasgos, se trata de negociar un crédito con tu banco o caja de ahorros para que nos financien hasta que cobremos las facturas que tenemos pendientes de ingreso, y una vez que las cobremos será con ese dinero con el que saldaremos la deuda en forma de crédito individual o línea de crédito. Lógicamente, del total cobrado en forma de facturas habremos de restar las comisiones e intereses que toda entidad financiera nos va a cobrar por este préstamo, pero al menos sabemos que no necesitamos hacer más negocio para saldar las deudas adquiridas.

Básicamente hay dos modelos de factoring: con asunción del riesgo de impago por parte de la entidad financiera o sin asunción de dicho riesgo por el banco o caja en cuestión. La primera opción es más costosa en términos de intereses a pagar, pero sin duda es la única que otorga tranquilidad absoluta. Eso sí, este tipo de créditos solo están disponibles para empresas pequeñas y medianas que facturen a grandes empresas, pues nadie va a concederlo si hay un riesgo alto de impago. Si sabemos que vamos a cobrar sí o sí, puede sernos útil apuntarnos al factoring.