¿Merece la pena contratar un seguro de vida?

Nadie espera una desgracia en su vida, pero tener asegurado a nuestro entorno ante un imprevisto puede ser tan buena idea como derroche de capital, depende de como se mire.

Nadie espera una desgracia en su vida, pero tener asegurado a nuestro entorno ante un imprevisto puede ser tan buena idea como derroche de capital, depende de como se mire.

Los seguros de vida son como las herencias: nadie quiere hablar de ellos porque dan mal rollo, pero están ahí y son muy útiles. A grandes rasgos, contratarlo supone comprometerse a abonar una prima, ya sea mensual o anual, acordada con la aseguradora, para que esta les dé una cantidad determinada de dinero a nuestros familiares cuando fallezcamos o cuando nos quedemos inválidos por algún accidente. Dependiendo de lo que aseguremos, hay varias opciones de seguros de vida que podemos calcular fácilmente desde esta página:

  • Seguro por muerte: ya sea seguro de vida entera, que obliga a la aseguradora a abonar lo acordado se produzca cuando se produzca el fallecimiento, o seguro temporal, que solo obliga a abonarlo si el asegurado fallece en una determinada franja temporal. Estos segundos son más baratos, pues suelen contratarse para un periodo de edad avanzado del asegurado, normalmente a partir de la jubilación, por lo que aunque es más probable que se produzca el fallecimiento, ya habremos abonado mucha cantidad.
  • Seguro por invalidez: una variante de los seguros por accidente que consisten en abonar determinada cantidad por parte de la aseguradora en caso de que el asegurado sufra una invalidez permanente en un accidente. También hay dos modalidades principales: seguros de capital diferido, en los que se pagará una cuota única, una indemnización en el momento del acciente, y seguros de renta, en los que se pagará una renta mensual por un deteminado tiempo (normalmente toda la vida del accidentado).
  • Seguros mixtos: la aseguradora pagará una cantidad fijada en una fecha determinada (por ejemplo al cumplir 65 años el asegurado) tanto si sigue vivo como si no, tanto si ha sufrido accidente que le invalide como si no.
  • Seguros de término fijo: si el asegurado muere antes de una fecha convenida con la aseguradora, se acaba la obligación de pagar la prima (no la heredan sus beneficiarios).