¿Qué es una start-up? Conceptos para el emprendedor

Si tienes una idea original, moderna y poco explorada, en poco tiempo puedes tener una start-up. Pero primero debes saber qué es eso exactamente y qué no lo es.

Si tienes una idea original, moderna y poco explorada, en poco tiempo puedes tener una start-up. Pero primero debes saber qué es eso exactamente y qué no lo es.

No nos hemos convertido en una página de traducción inglés-español, es que es necesario conocer al dedillo ciertos conceptos que solo se utilizan generalmente en la lengua de Shakespeare para estar al día en temas de dinero. Uno de esos términos imprescindibles, por necesario y positivo, es star-up: ideas de negocio basadas en la creatividad, en ideas nuevas a desarrollar en empresas de nueva creación pero con posibilidades de crecimiento muy positivas radicadas en su innovación.

Básicamente, la imagen del emprendedor joven, bien formado y con ganas de comerse el mundo pero sin un duro es la imagen de la empresa start-up. Internet por su bajo coste y las nuevas tecnologías por sus posibilidades de mejora son el terreno natural de las start-ups. Normalmente esas ideas son productos físicos que luego se venderán a través de grandes empresas de servicios ya consolidadas (software en el Corte Inglés, por ejemplo).

Término tan efímero hace que la bella experiencia de la start-up tenga fecha de caducidad: normalmente dos años, cuando las ideas ya no son propias sino copias de la competencia, ya no se trabaja a destajo, se pueden permitir contratar secretarias, abren nuevas oficinas y los fundadores, cada vez más alejados del día a día de la start-up, pasan menos tiempo en la oficina sin que ello repercuta en peores rendimientos para el negocio. Llegados a este punto, enhorabuena, ya tenemos una empresa tradicional asentada en el mercado, pero ya no seremos ese bonito sueño que son todas las start-up. Bonito y, a día de hoy, arriesgado.