Subasta de yates abandonados: una oportunidad de lujo

Nunca mejor dicho, de lujo, ya que los yates son un producto de alto standing, pero hasta los millonarios están pasando su crisis particular y tienen que olvidarse de algún capricho.

Nunca mejor dicho, de lujo, ya que los yates son un producto de alto standing, pero hasta los millonarios están pasando su crisis particular y tienen que olvidarse de algún capricho.

Siempre que pensamos en gente millonaria nos los imaginamos viviendo en una mansión, conduciendo un cochazo y veraneando en su yate; pero a la gente rica también le ha afectado la crisis, entre otros, a aquellos que se enriquecieron con el ladrillo y que no gestionaron bien su dinero pensando que la burbuja nunca explotaría.

Por eso se compraban yates y pagaban amarres que, en algunos puertos deportivos de España cuestan (y no es un error) hasta 5.000 euros al mes. Hay gente que ya no puede tener un gasto fijo de 60.000 euros (sólo en la plaza de aparcamiento) de un yate que utiliza un mes al año, por lo que quiere deshacerse de él.

Hay varias opciones: venderlo (aunque las ventas de yates han descendido un 50% desde 2009, por lo que no creo que sea fácil vender), hundirlo (algunos lo hacen con intención de cobrar el seguro, sin tener en cuenta que estén destrozando nuestras costas y el medioambiente) o abandonarlo en el puerto: actualmente hay 2.000 embarcaciones abandonadas en los puertos de España.

La gente no puede pagar el amarre por lo que deja allí el barco y se desentiende de ambos; muchas veces el puerto se queda el barco para ‘condonar’ la deuda y lo subasta, por lo que no es difícil encontrar un buen barco subastado por algún puerto deportivo a un buen precio (el justo para que el puerto cobre su deuda, se quite el barco de encima y, con suerte, gane un cliente que necesite un amarre).

Es una oportunidad: puedes comprarte el yate que siempre quisiste a buen precio o incluso hacerte profesional y arriesgarte (compras barato en subastas y vendes a un precio algo mayor).