¿Cómo montar una sociedad mercantil? Paso a paso

Para vender, primero hay que registrarse, y para registrarse hay que seguir varios pasos a cada cual más engorroso. Pero el final feliz suele merecer la pena.

Para vender, primero hay que registrarse, y para registrarse hay que seguir varios pasos a cada cual más engorroso. Pero el final feliz suele merecer la pena.

Sociedad mercantil: dícese de aquella asociación entre varios para desempeñar actividades sujetas al derecho mercantil. Es decir, una asociación con fines comerciales, para vender. Las puede haber de capital social, es decir fijo desde el principio, o de capital variable, que permite variaciones del capital inicial de forma simple. Según su forma serán compañías anónimas, en las que cada cual solo responde por el porcentaje aportado de capital inicial en caso de pérdidas (lo mismo pasa con las ganancias); de nombre colectivo, en la que todos responden de las pérdidas de forma solidaria; mixta, que como su propio nombre indica mezcla los dos términos anteriores de forma que cada quien tiene o no unas determinadas obligaciones diferentes a las del ‘vecino’ o de responsabilidad limitada o por cuotas de participación intransferibles. Lo primero que debemos hacer antes de iniciar un negocio comercial en compañía es decidirnos por alguna de estas modalidades de sociedad mercantil. Hecho esto, ya es hora de irnos al registro mercantil y facilitar todos nuestros datos:

  • Solicitud de Certificación Negativa de Denominación: se llama así, vete tú a saber porqué y simplemente es dar el nombre de la sociedad a crear (podemos dar hasta 3 opciones por si alguna ya está cogida).
  • Aportar el capital social según lo que hayamos estipulado entre los socios mediante depósito bancario.
  • Solicitar el CIF, que viene a ser el DNI de nuestra recién nacida empresa. Una vez con este dato, ya nada nos puede parar.
  • Escritura ante notario. A pagar… Simple y llanamente decir todos los datos y dar fe de que son verídicos, algo así como una compulsa de nuestros nombres, direcciones de contacto, sede social de la nueva sociedad, capital… Y estatutos: parte imprescindible, deben ser redactados de forma concisa y ser aprobados por todos los socios fundadores, pues en estos términos se basará nuestra actividad comercial. Han de estar, lógicamente, sometidos a la ley mercantil. He ahí el trabajo del notario (y si vamos acompañados de un abogado, mejor que mejor).
  • Liquidar el Impuesto de Transmisiones. Seguir pagando, en este caso el 1% del capital social aportado, y darnos de alta en el IAE, Impuesto de Actividades Económicas, un mero trámite consistente en rellenar el Modelo 845.
  • Publicación en el Registro Mercantil. el BOE de estas cosas. Para que todos puedan encontrarnos. Debe constar nuestra actividad principal.
  • Regularización de la Seguridad Social de los socios (alta de Autónomos en la mayoría de los casos) y regularización de los trabajadores asalariados, si los hubiera, conforme al convenio colectivo a aplicar.
  • Pasarnos por el Ayuntamiento a pedir las licencias oportunas para obras si hicieran falta… ¡Y abrir al público!

Parece engorroso, pero llendo poco a poco no es tan difícil. Eso sí, los 3 meses de papeleos no nos los quita nadie desde el primer hasta el último punto.