Comprar deuda pública, bonos y letras como inversión

Los depósitos a plazo fijo financiados por el Estado, más conocidos como bonos, obligaciones o letras del tesoro, están más de moda que nunca. Dan buena rentabilidad.

Los depósitos a plazo fijo financiados por el Estado, más conocidos como bonos, obligaciones o letras del tesoro, están más de moda que nunca. Dan buena rentabilidad.

La crisis solo trae malas noticias: paro, déficit, recortes sociales, mal humor… ¿Todo malo? Según como se mire, puede ser hasta una oportunidad de negocio. Los grandes fondos de inversión ya saben que a río revuelto, ganancia de pescadores, es decir, a déficit alto y crisis económica, mayor porcentaje de rentabilidad puedes pedir a un Estado por su deuda pública y más cantidad de dinero tendrán que pedir prestado, ya sea en forma de letras, bonos o deuda autonómica, en el caso de España. Cada vez parece una mejor opción invertir en obligaciones de un gobierno que en obligaciones de una empresa (Bolsa) o entidad financiera (depósitos a plazo fijo). Eso si nos creemos que un país no quiebra nunca, cosa que Grecia cada vez pone más en entredicho…

En la nombrada Grecia, las obligaciones a 10 años se pagan a un (agárrate a la silla)… ¡21% de rentabilidad! Solo de verlo escrito a uno se le ponen los dientes largos pero las posibilidades de no ganar nada y encima perder el dinero son más que probables, mejor no arriesgar con países en semi quiebra y mirar al producto patrio, bien remunerado pero aún suficientemente solvente. Echemos un ojo a las últimas subastas:

  • Letras del Tesoro: de entre 3 y 18 meses de plazo, siempre por encima del 3% anual.
  • Bonos del Estado: de entre 2 y 5 años de plazo, entre el 5 y el 6% de rentabilidad anual.
  • Obligaciones del Estado: a 10 años (es el indicador desde el que sale la famosa prima de riesgo, o diferencia entre el bono español y el alemán) y con un jugoso 7% largo de interés anual.

No especificamos porcentajes exactos porque cada subasta es un mundo, y por lo tanto la próxima emisión de deuda tendrá otros precios según la oferta y la demanda, pero sin duda serán parecidos (incluso mejores para nosotros y peores para el Estado) a los señalados.

Para informarnos o pujar, el Tesoro Público lo pone fácil por Internet.