Inocentadas y economía, humor y finanzas

Hoy hay que mirar con mil ojos y escuchar con mil oídos. La inocentada menos prevista puede acechar donde menos te lo esperas. Las ha habido muy sonadas.

Hoy hay que mirar con mil ojos y escuchar con mil oídos. La inocentada menos prevista puede acechar donde menos te lo esperas. Las ha habido muy sonadas.

Hay noticias importantes que han sucedido tal día como hoy, y que solo por eso parecen inocentadas sin serlo, pero también se han gastado muchas inocentadas este día envueltas en supuesta verdad económica. Tampoco faltan los hechos esperpénticos que desearíamos que fueran una inocentada porque nos tocan el bolsillo de mala maner. Repasemos algunas de las más sonadas:

  • La inocentada más famosa de la historia ocurrió un 30 de octubre, exactamente de 1938. Orson Welles narra como si de una noticia se tratara la invasión del planeta por los marcianos de la obra ‘La guerra de los mundos’. El poder de los medios quedó patente con una bajada drástica en la Bolsa de Nueva York y el cierre inmediato de comercios.
  • Otra que pareció una inocentada fue la declaración de Zapatero al decir textualmente que «creo que nos hemos acercado bastante en el diferencial con Alemania» al superar nuestra selección nacional al país germano en las semifinales de la Copa del Mundo de 2010. No sabía que un año después todo el mundo miraría ese diferencial con mucha preocupación y ninguna gana de reírse…
  • Otra inocentada de mucho dinero la ideó el Adelantado de Segovia, periódico local que afirmó que Sort había impugnado el sorteo de Navidad del año 2000 porque todos los números premiados con el Gordo se habían vendido en Segovia dicho año y en el pueblo catalán decían que por ley ese número debía ser vendido en su localidad. ¡Y hubo quien se lo creyó!
  • La no inocentada más sonada de la historia financiera de España ocurrió el 28 de diciembre de 1993, con la intervención de Banesto por el Banco de España y la posterior encarcelación de su jefazo, Mario Conde. No fue una inocentada, sino un pelotazo que olía muy mal. Pero de lo que poca gente se acuerda es de que solo dos años antes, en 1991, la inocentada más comentada fue el bulo que corrió por distintos medios de comunicación afirmando que Banesto había comprado el Atlético de Madrid. Casualidades de la vida.

Sea como sea, siempre es sano guitar aquello de… ¡Inocente!