Plan antievasión y antifraude fiscal del Gobierno de Rajoy

Hacienda necesita dinero como una persona necesita respirar, y ha decidido sacarlo de donde más fácilmente se puede sacar sin gastar mucho dinero: la economía sumergida.

Hacienda necesita dinero como una persona necesita respirar, y ha decidido sacarlo de donde más fácilmente se puede sacar sin gastar mucho dinero: la economía sumergida.

El nuevo gobierno del PP se ha encontrado con telarañas en la caja, exactamente un 8% de déficit que necesita de una corrección ya. Para ello, sus primeras medidas han ido encaminadas a controlar el gasto, que es el eufemismo con el que los gobiernos hacen recortes: fin de la Renta Básica de Emancipación, congelación de sueldos de funcionarios, fin de las oposiciones en casi todos los departamentos… Hasta ahí de acuerdo, pero el balance se hace de gastos e ingresos, con lo que ahora toca echar un ojo a la segunda partida, y para eso se controla el fraude mediante este nuevo Plan Antievasión y Antifraude Fiscal del ejecutivo liderado por Mariano Rajoy.

El objetivo es claro: 8.000 millones de euros más de recaudación simplemente con un mayor y mejor control. Eso equivale a un 0,8% del PIB nacional, con lo que la cosa es seria. Tres son los pilares para conseguirlo:

  • Mayor coordinación entre Estado y Comunidades Autónomas.
  • Mayor vigilancia en las aduanas.
  • Persecución de la economía sumergida.

Ente las medidas concretas en que se define este plan, llama la atención la prohibición, que ya se cocina en el Ministerio de Hacienda, de prohibir los pagos en efectivo a partir de una determinada cantidad, que rondaría los 2.000 euros (hay quien habla de 1.800 y hay quien habla hasta de 3.500). Superada dicha cantidad, los pagos deberían ser en todo caso a través de transferencia bancaria o con tarjeta de crédito. Así nos aseguramos de que nuestra compra o venta siempre dejará un rastro.

También se anuncia mayor presencia en la calle, en los negocios, de inspectores de Hacienda, trabajo cara a cara que se llama. Entre las medidas para pillar a los defraudadores a pie de tienda están los cruces de datos entre empresas suministradoras de servicios, como eléctricas o gasistas, y la propia Hacienda. Si por ejemplo una vivienda de tamaño mediano declarada que como particular paga 2.000 euros en concepto de luz es evidente que se utiliza para algo más que para dar cobijo a una familia… En fin, si tenéis algo debajo de la alfombra, más vale que lo saquéis pronto. Hacienda está al acecho…