Consejos para montar un restaurante, el negocio de la comida

A todos nos gusta comer fuera, y además hacerlo en nuestro local habitual. Convertirnos en ese local habitual puede ser una salida exitosa a esta crisis que no acaba.

A todos nos gusta comer fuera, y además hacerlo en nuestro local habitual. Convertirnos en ese local habitual puede ser una salida exitosa a esta crisis que no acaba.

La Confederación Española de Empresarios de Hostelería maneja datos tan aterradores como que 8 de cada 10 establecimientos dedicados al ocio que se abren en nuestro país fracasan. No obstante, por mucha crisis que haya todos seguimos comiendo 3 veces al día, y España es un país con una cultura del tapeo y del comer fuera de casa mucho más arraigada que en cualquier otro país de nuestro entorno. Esas dos poderosas razones siguen animando a mucha gente, cada vez más parados de larga duración que han perdido la fe en el mercado laboral y buscan socios, a iniciar su propio negocio de comida, sea rápida, tradicional o rompedora. Para dar el salto hay que tener en cuenta varios consejos, muchos de sentido común, pero no por ello siempre observados:

  • Estudio de mercado: no siempre hay un buen nicho de mercado cerca de casa, y no siempre la comida típica es la que mejor le va a nuestro entorno. Rastrear el mercado en busca de qué falta en nuestra ciudad, preguntar y dilucidar qué come la gente y qué le ofrecen los establecimientos ya abiertos es vital. Y en muchas ocasiones nos obliga a ser sinceros y desistir de la opción de montar un negocio de comida, por la saturación del mercado.
  • Inversión en personal: imprescindible. Hay mucha gente que sabe cocinar, pero no tanta que cocina realmente bien. Además, aunque el negocio vaya bien, hay que seguir innovando, invertir en formación del personal, tanto en sala como en cocina, es básico para que la clientela no se aburra. La competencia es feroz.
  • Darnos un par de años: suele ser materialmente imposible ganar dinero en los primeros meses tras la apertura. Los gastos se multiplican y nuestro negocio aún no es famoso. Es lo que se llama el periodo de maduración. Al cabo de ese tiempo los gastos deberían empezar a disminuir por haber ya acertado con proveedores, haber cerrado ya algún préstamo y ver como nuestro local cada está más lleno. Si no seguimos esta tendencia, malo…
  • Publicidad: una fuerte inversión inicial, de en torno al 10-15% es imprescindible en cualquier negocio. Y ha de mantenerse. Lo más importante es acertar con el medio. Debemos empaparnos de qué fuentes consume nuestra clientela habitual, y atacar por ahí.
  • Fidelización: la restauración es quizá el negocio más dado a crear afinidades. No solo se trata de que el camarero vaya siendo cada vez más atento y sepa qué bebe un cliente habitual o cómo le gusta el café, sino tener algún detalle de vez en cuando. Pequeños gastos que nos aseguran clientes. Y esos clientes son los que a la larga mantienen un negocio. No invitar nunca a una caña es la mejor manera de perder un cliente-amigo.
  • De los préstamos necesarios, mejor no hablar. Daría para otros muchos posts… Solo decir que un familiar o amigo es mucho más factible que un banco, en los tiempos que corren.

Dicho todo esto: ¡ánimo y crear empleo!