Invertir en bonos autonómicos, ¿es un buen negocio?

Rentabilidades que superan el 5% y respaldo de una entidad que se supone solvente en todo caso. Condiciones contra las que poco o nada pueden hacer los bancos, pero también hay sombras.

Rentabilidades que superan el 5% y respaldo de una entidad que se supone solvente en todo caso. Condiciones contra las que poco o nada pueden hacer los bancos, pero también hay sombras.

Cada vez que el Telediario habla de las Comunidades Autónomas últimamente es para dar una nueva mala noticia: en la Comunidad Valenciana no pueden pagar a los proveedores de colegios, en Baleares ya se habla abiertamente de copago sanitario (o repago, como lo llaman muchos…). Gran parte de la desviación del déficit que se ha encontrado el Gobierno de Mariano Rajoy al llegar a la Moncloa (desviación a peor, claro) dicen que viene de lo que las CCAA no habían declarado que iban a perder y al final han perdido. En un momento en el que las regiones están dando grandes intereses por su deuda soberana, ¿es seguro invertir en bonos autonómicos?

Según los últimos datos de 2011, las Comunidades Autónomas acumulan número rojos por valor de 135.151 millones de euros, lo que supone un 12,6% del PIB, casi una cuarta parte más que un año antes. A pesar de ello, y de los bajones en la calificación de estos productos financieros por parte de las grandes agencias de calificación, lo expertos aseguran que no hay un riesgo inminente de impago por parte de ninguna región. Eso sí, si se diera este sombrío escenario, la situación para el demandante sería difícil, dado el peculiar moroso que es una Administración Pública: una Comunidad no puede acogerse a un concurso de acreedores, y como sus bienes de dominio público son inembargables, el inversor habría perdido su capital. Así de crudo. Esto se demuestra con los proveedores a los que las propias regiones les deben dinero en concepto de obras públicas o servicios a la comunidad. En muchos casos ya se les está pagando ‘en especie’, en concreto mediante suelo público no destinado a equipamientos de la comunidad. Si estos empresarios tienen dificultades para cobrar facturas, no es difícil imaginar lo negro que sería el panorama para alguien que tuviera que cobrar intereses de deuda…

Otro par de detalles a tener en cuenta es que el Estado no está obligado a asegurar la deuda soberana de las regiones, es decir, no pasa como con los depósitos a plazo fijo de un banco, que el Estado nos los asegura hasta cierta cantidad en caso de insolvencia. Por otro lado, un buen consejo es leer la letra pequeña de las emisiones de deuda regional, pues puede contener cláusulas (legales) que permitan la prórroga automática del préstamo, sin ver un aumento en la retribución, por tanto. Es decir, seguir con nuestro dinero retenido y sin mejora alguna. Ojo con las tretas legales, que las Comunidades Autónomas saben mucho.