Cómo cobrar deudas, trucos para conseguir que te paguen

Las deudas nos quitan el sueño. Normalmente las que debemos a alguien, pero también a menudo las que nos deben a nosotros. Pagar es una obligación, pero cobrar también es un derecho.

Las deudas nos quitan el sueño. Normalmente las que debemos a alguien, pero también a menudo las que nos deben a nosotros. Pagar es una obligación, pero cobrar también es un derecho.

De acuerdo: el mayor problema del español medio son las deudas que tiene como moroso, ya sea hipoteca, préstamos al consumo, coche, universidad… Pero para mucho ciudadano medio no es pequeña la preocupació en torno a las deudas que tiene como prestatario: autónomos, pymes, gente con amigos gorrones… Y además, muchas veces una deuda no cobrada es el inicio de un préstamo que tendremos que pedir y a largo plazo no poder devolver, en una pescadilla que se muerde la cola de difícil solución. Conviene pararse a pensar nuevos método si el típico ruego no funciona a la hora de pedir cuentas.

Fijándonos en una lectura que desde aquí recomendamos, el libro de Pere J. Brachfield ‘Cobro de impagados: guía práctica para la recuperación de deudas’, sabemos que las deudas con proveedores son la segunda vía de financiación por detrás de los bancos en España, y que la media de pago a los mismo se sitúa por encima de los 90 días, cuando la media europea apenas supera los 50 días. Como desde el punto de vista del proveedor esto es inasumible, Brachfield nos propone trucos para conseguir que nos paguen aplicables a todo tipo de deudas:

  1. Avisar de los intereses de mora al poco tiempo de haber vencido el plazo estipulado para el pago puede ser una buena idea para poner en antecedentes a un moroso que en ocasiones ni se ha dado cuenta. La tasa rectora del Banco Central Europeo aumentada en un 7% es el estándard para fijar estos intereses.
  2. Reclamación amistosa: por este orden, son la correspondencia (ahora sobre todo por mail), la llamda telefónica y la visita en persona. Si el deudor promete pagar conviene dejarlo por escrito, y siempre hay que agotar esta vía antes de pensar en los tribunales.
  3. Cobro alternativo: todos queremos dinero, pero si el tiempo pasa y lo vemos imposible, cabe la posibilidad de acordar pagos de otro tipo. Mercancías (pago en especie) es un posibilidada, igual que lo es que el moroso nos derive deuda de alguien que le debe a él, pues como decimos las deudas suelen ser en cadena.
  4. Actos de conciliación o juez de paz tradicional. Permite ahorrarnos el coste de un juicio, al no requerir de abogados ni letrado, pero son siempre voluntarios para las partes.
  5. Vía judicial. La última opción, pero cada vez más garantista para el prestatario, por lo que cada vez es más aconsejable. Hay que ser tan rápidos como sea posible, pues probablemente el moroso tendrá deudas con otra gente que no queremos que se nos adelante.
  6. Proceso monitorio. Desagradable, pues supone que el demanado no se ha presentado a juicio y ve cómo se dicta una orden de embargo de sus bienes de forma preventiva. Aún así, como se declare insolvente, malo…