Impuestos derivados de la compra de viviendas: IVA, AJD

Hay precios que rompen el mercado inmobiliario. Pero la letra pequeña puede ser muy importante. Impuestos y gravámenes no suelen aparecer en los grandes números seguidos de exclamaciones.

Hay precios que rompen el mercado inmobiliario. Pero la letra pequeña puede ser muy importante. Impuestos y gravámenes no suelen aparecer en los grandes números seguidos de exclamaciones.

Que los pisos están bajando su precio desde hace años es un secreto a voces, que aún así sigue siendo muy caro comprarse un piso en propiedad también está claro. Pero lo que mucha gente no sabe es que el margen de bajada de precios empieza a agotarse (los bancos no pueden reducir drásticamente el valor de su capital y la mayoría de pisos vacíos pertenecen a los bancos) y las gangas son siempre las primeras que se agotan. Quizá por eso sea el momento de pensar en invertir en primera o segunda vivienda, pero siempre teniendo en cuenta que el precios que aparece en el escaparate de la inmobiliaria o en la página de Internet de turno no es el precio final del piso. A ello hay que sumarle varias sumas en concepto de impuestos:

  • Impuesto de Actos Jurídicos Documentados: el caro y poco conocido AJD. Se lleva el 0,5% del montante total de la compra en concepto de acta notarial. Es lo que le pagamos al notario, vamos.
  • IVA: ojo, solo se aplica a vivienda nueva, a estrenar, pues sino un mismo piso estaría generando valor añadido (que eso es el IVA) una y otra vez, siendo algo así como un fraude de la Administración. Es decir, solo lo pagaremos en caso de que compremos a promotor o inmobiliaria que trabaje con obra nueva. Para vivienda del mercado libre el IVA está fijado en el 7% y para vivienda de Protección Oficial (VPO) en el 4%.
  • Transmisiones patrimoniales: el caso contrario. Este solo se aplica cuando no se aplica el IVA, es decir, en segundas y sucesivas transmisiones del patrimonio, o sea la vivienda. Se incluye por tanto en todos los contratos de compraventa entre particulares. Lo fija la Comunidad Autónoma en un cierto tramo, por lo que puede variar entre el 6 y el 7% del total de la compra.

Por otro lado, el lado positivo, están las desgravaciones que aún podemos hacer en nuestra declaración de la Renta (concepto IRPF) por inversiones u obras (eficientes medioambientalmente) que hagamos en el inmueble. Eso sí, para ello deberá ser vivienda habitual. Debemos demostrar que vivimos en ella, y luego ya que vivamos o no…