¿Qué hacer con mis participaciones preferentes? ¿Qué son?

Participaciones preferentes: un nuevo término para incluir en nuestra lista de enemigos públicos. Pero antes de hacerlo, aprendamos bien qué es eso de lo que todo el mundo se queja.

Participaciones preferentes: un nuevo término para incluir en nuestra lista de enemigos públicos. Pero antes de hacerlo, aprendamos bien qué es eso de lo que todo el mundo se queja.

Parecía que el corralito era algo muy lejano tanto en el tiempo, pues sucedió a principio del presente siglo, hace ya una década, como en el tiempo, pues nos suena a Argentina y eso está tan lejos que allí ahora empieza el otoño. Pero no, últimamente se está oyendo hablar de corralito financiero en nuestro país, y todo a raíz de un producto financiero de esos que la ingeniería de las finanzas ha ido creando por doquier en los últimos y alegres años pre crisis: las participaciones preferentes. ¿Eso qué es? ¿Es legal?

Empecemos por lo último: sí, son legales. Lo que no está tan claro es que sea legal no informar al pie de la letra de lo que es en realidad, cuando se vende a gente sin ningún conocimiento sobre el tema. Eso es básicamente lo que denuncia Adicae (Asociación de usuarios de bancos, cajas y seguros, ni idea de cómo van las siglas…). Yendo al meollo de la cuestión, las participaciones preferentes son algo así como unas acciones de una empresa (en este caso de una entidad financiera), que no tiene vencimiento y solo otorga dividendos si la entidad logra beneficios en el periodo presente. La forma de deshacerse de ellas es venderla en el mercado secundario o bien aceptar una fórmula de canje que nos ofrezca la entidad en la que las compramos. Se trata por lo tanto de un producto financiero que no tiene fin y en el que alrededor de un millón de familias tienen ‘capturados’ sus ahorros.

Desde diferentes blogs y asociaciones se aboga por aceptar los canjes ofrecidos por los diferentes bancos como mal menor ya sea por acciones, bonos convertibles o deuda soberana (productos en todo caso más solventes y seguros que las participaciones, más en un periodo de crisis como el actual), para solo posteriormente ir, en el caso de que perdamos mucho dinero en el canje, a la vía judicial. No obstante, la única vía por la que podemos ganar más dinero del que nos ofrezcan en el canje en los tribunales es atendiendo a la falta de información, pues como ya hemos contado estos productos son perfectamente legales. La mejor idea es solo acercarse a estas participaciones preferentes en época de bonanza, cuando sí daban muchos réditos porque las entidades ganaban mucho dinero (beneficios) pero a día de hoy, huir de ellas como si del demonio se tratara.