Trucos para ahorrar en la Primera Comunión

La Primera Comunión, he ahí el gran día para nuestro niño pero la mala noticia para nuestra cuenta corriente. Conjugar ambos sentimientos puede ser posible.

La Primera Comunión, he ahí el gran día para nuestro niño pero la mala noticia para nuestra cuenta corriente. Conjugar ambos sentimientos puede ser posible.

Dicen las encuestas que buena parte de los españoles llegan a fin de mes con la lengua fuera, y que otros muchos ni siquiera llegan. Peor incluso cuando tenemos un gasto imprevisto, o al menos fuera de lo habitual. Una vez en la vida de todo hijo, aparece uno de esos macrogastos: la Primera Comunión. A todo niño le apetece tener su día especial, y sobre todo recibir los regalos, pero suele ser a costa de que los padres se queden en números rojos, ¿cómo evitarlo? Se acerca el mes de las comuniones, y hay que preparase desde ya:

  • Recordatorios con manualidades: no hay que ser un manitas para ahorrarnos los cientos de euros que se van en el detalle para los invitados. Con algo de tiempo libre, material escolar del niño y un poco de imaginación, es fácil hacer un recordatorio no solo original, sino también made in la familia.
  • Trajes gratis: lo de comprar un traje que solo se va a poner una vez está casi descartado, y no son muchas las familias que cuentan con una costurera de primera entre sus miembros, así que toca alquilar. Pero aún más barato es el trueque. Es lo que propone esta iniciativa pionera en España consistente en llevarnos el traje que necesitemos el día que necesitemos a cambio de algún favor, y rebuscando en Internet seguro que encontramos iniciativas parecidas cerca de casa.
  • Regalos para utilizar ese día: si tenéis un amigo fotógrafo, seguro que se siente muy honrado de que le pidáis como regalo, en vez de esa Playstation en la que estaba pensando, que os haga las fotos (por la cara, claro); si tenéis un familiar o amigo cocinero podéis pedirle que se encargue del menú (siempre y cuando no sean muchos invitados…) y así con otras profesiones apetecibles: florista, chófer…
  • Horario de tarde: dar de merendar es mucho más barato que dar de comer, y los invitados se irán antes porque irá cayendo la noche, así que apalabremos con la Iglesia un horario de tarde para la ceremonia.
  • ¡Y educación previa! Si el niño comprende, vía los catequistas y vía los padres, que la Primera Comunión es un acto social y religioso y no solo una oportunidad para acumular trastos, podremos hacer una ceremonia modesta sin llantos ni quejas.