Trucos para ahorrar gasolina, conducción económica

Muchos son esclavos de sus cuatro ruedas. Los coches son un mal necesario, o un lujo apetecible, pero sin duda suponen un gasto importante. Un gasto que se puede reducir al volante.

Muchos son esclavos de sus cuatro ruedas. Los coches son un mal necesario, o un lujo apetecible, pero sin duda suponen un gasto importante. Un gasto que se puede reducir al volante.

Con un simple paseo en coche por las calles de cualquier ciudad, inmediatamente nos queda claro que no todos conducimos igual. Los hay temerarios, lentos, audaces, temerosos… A conducir, como a todo, se aprende con la práctica, y por ello lo mejor es practicar en hábitos que nos ahorren gasolina. Lo mejor para nuestro bolsillo sería vender el coche, pero como no siempre es posible, ahí va el decálogo del conductor ahorrador.

  1. Arranque rápido y constante. La práctica totalidad de los vehículos que circulan por nuestras carreteras ya no precisan de calentar el motor para evitar averías y que se cale. Basta con dar al contacto, meter primera y pisar el acelerador nunca hasta más allá de la mitad de su recorrido.
  2. En atascos que parecen no tener fin, lo mejor es apagar el motor. Pero solo si van para largo, pues apagar y encender varias veces aumentará el consumo.
  3. No sobrepasar las 3.000 revoluciones. Cambiar de marcha alrededor de las 2.500 y conducir en marchas largas es buena idea siempre (también por seguridad, freno motor).
  4. Fijar la vista muy adelante (pero con sumo cuidado) para intuir dificultades que puedan suponernos un frenazo. El gasto de frenar y acelerar es enorme.
  5. A menos peso, menor consumo. Maletas, las justas.
  6. Las recomendaciones para cambios de aceite son de periodos máximos. Si lo cambiamos antes no pasa nada, pero nunca después de la fecha o kilómetros indicados.
  7. No ofrecer resistencia al aire con adornos no aerodinámicos o levantando las ventanillas.
  8. Neumáticos a punto. Baja presión significa mayor consumo. Y la presión ha de medirse siempre con el neumático en frío, pues en caliente tiende a aumentar.
  9. El día a día es de vital importancia. Se ahorra más llevando el coche al taller periódicamente para mantenerlo a punto que arreglando averías cuando ya no tienen remedio. Eso sí, en ocasiones el manual de instrucciones nos puede ayudar a hacer cosas que creíamos que nos tendría que hacer un profesional.
  10. Temperatura: ya sea para enfriar o para calentar el coche, cualquier dispositivo que varía la temperatura es un gasto de gasolina enorme. S. es estrictamente necesario, utilizarlo solo al montar al coche, y una vez alcanzada una temperatura agradable, apagar el dispositivo.

Y como último consejo y más eficaz… ¡Dejar el coche aparcado siempre que se pueda!