Cómo ahorrar siendo joven, trucos para los primeros ahorros

Ahorrar es un estilo de vida tan saludable como hacer deporte y comer verdura. Y como cualquier buen hábito, se ha de aprender desde pequeño para que cale hondo.

Ahorrar es un estilo de vida tan saludable como hacer deporte y comer verdura. Y como cualquier buen hábito, se ha de aprender desde pequeño para que cale hondo.

Como todo en la vida, ahorrar también es, en cierta medida, cuestión de práctica. Quien nunca se ha visto en la necesidad de ahorrar probablemente no sabrá cómo hacerlo, y en caso de necesitarlo lo tendrá muy difícil. Por eso es buena idea aprender a no gastarlo todo desde el primer día, desde nuestros primeros ingresos. Padres de adolescentes del mundo, y adolescentes del mundo, tomen nota:

  • Regla del tercio: aunque no necesitemos ahorrar nada de nuestra primera paga semanal, debemos acostumbrarnos a no gastar al menos el 33% de lo que nos dan, para así aprender a hacer frente a ‘gastos imprevistos’. Entendiendo que un gasto imprevisto puede ser perfectamente hacernos un buen regalo al final del año, por ejemplo. Recompensa para el esfuerzo ahorrado, ahí está la clave.
  • Primera cuenta corriente: los menores de 18 años pueden y deben abrirse una cuenta a su nombre, de la que en todo caso responderán los padres como responsables. Así iremos viendo cómo ahorrar genera intereses y nos animaremos a guardar más y más.
  • Los regalos en metálico, al banco: al menos un 50% de los típicos regalos en forma de dinero (pero no todo, pues quien nos da dinero como regalo espera que le enseñemos algo que hayamos comprado con ese dinero…) deben ir al banco. Más intereses.
  • El dinero es un medio, no un fin: por ello es aconsejable marcarse retos. Comprar algo a final de año con ese dinero que hemos ido ahorrando con nuestro sacrificio, ayudar a la familia en algún gasto concreto… La sensación de poder afrontar estas cuestiones con lo que tenemos ahorrado será muy alentadora.

Todo es de sentido común, pero a menudo en las finanzas personales ése es el menos común de los sentidos. Cuanto antes lo aprendamos, mejor.