Los pagarés más rentables del mercado, oportunidad de inversión

Los depósitos a plazo fijo, paraíso de los inversores y ahorradores de los últimos años, empiezan a no ser lo que eran. Pero en el horizonte financiero aparecen nuevas oportunidades.

Los depósitos a plazo fijo, paraíso de los inversores y ahorradores de los últimos años, empiezan a no ser lo que eran. Pero en el horizonte financiero aparecen nuevas oportunidades.

Hasta hace cuatro días (bueno, unos meses, para ser más exactos) la guerra del pasivo empezó a dar muestras de agotamiento. Y ya parece agotada, sin apenas ofertas por encima del 4% que no requieran vinculación con la entidad. El Euribor sigue en niveles bajos, y como de ello depende que la Ley Salgado (la que poda la rentabilidad de los depósitos bancarios), los depósitos siguen en caída libre. En época de tipos de interés bajos para los depósitos, los pagarés se están perfilando como la nueva gran oportunidad de inversión. Hablamos de títulos de renta fija con un plazo y rentabilidad acordados a priori, y que suelen oscilar entre el mes y los dos años. Los pagarés adquirieron mala fama por culpa de Rumasa, pero son un producto de alta calidad, por lo que en el hipotético (y, de verdad, sin rumores, casi imposible) caso de la entidad quebrara, se nos devolvería el dinero antes que a accionistas, trabajadores y demás vinculados al banco en cuestión.

Vemos qué es lo mejor de lo mejor en cuestión de pagarés:

  • Bankinter: 4,25% de rentabilidad a 12 meses con un mínimo de inversión de 15.000 euros.
  • Bankia y la CAM ofrecen exactamente el mismo producto pero con la posibilidad de contratarlo a 12 y 24 meses.
  • Caixa catalunya: 4,15% par aun plazo de 18 meses.
  • Banco Mare Nostrum: 4,10% a dos años pero un importe mínimo de 50.000 euros.

Otras entidades como Caixa Bank o Banco Sabadell ofrecen rentabilidades en torno al 3,5% con plazos variables y, sobre todo, con baja inversión mínima. Ahí está una de las claves: los pagarés ya son una opción para casi cualquier bolsillo inversor. Eso sí, antes de nada, hemos de mirar con lupa la entidad a la que le dejamos nuestro dinero en forma de pagarés, pues al no ser un depósito como tal, no estará garantizado por el Fondo de Garantía de Depósitos (es decir, por el Estado), sino simplemente por la propia salud financiera de la entidad.