Propuestas económicas del movimiento 15 M

Los movimientos sociales son cada vez más escuchados por los partidos políticos. Sea por pragmatismo electoral o por convicciones plenas, no es mala idea hacerles caso.

Los movimientos sociales son cada vez más escuchados por los partidos políticos. Sea por pragmatismo electoral o por convicciones plenas, no es mala idea hacerles caso.

El 15-M acaba de cumplir un año. Un año en el que el movimiento ha pasado de ser callejero, de resistencia incluso, de grito desesperado, a reflexión, ideas y propuestas. Se han hecho menos visibles, pero dicen que mucho más útiles. Cuentan con una robusta presencia en Internet, sobre todo en unas redes sociales donde se han hecho fuertes con propuestas, algunas viables y otras utópicas, que conviene tener en cuenta:

  • Reducción de la jornada y aumento del salario mínimo: el salario mínimo, de los más bajos de la OCDE, es una reivindicación que viene de lejos, pero que no solo no ha surtido efecto, sino que se ha congelado al no subir ni siquiera el aumento del IPC del pasado año. Reducir la jornada no parece factible en época de búsqueda de mayor productividad, pero se basan en que esto dinamizaría el mercado laboral, creando más puestos de trabajo aunque fuera cobrando menos y hacienod menos horas.
  • Dación en pago: a la vista está que han tenido éxito, quizá sea el punto donde más se ha dejado sentir su fuerza. El gobierno ha cedido introduciendo este extremo en su capítulo de buenas prácticas para la banca, si bien este cógido es voluntario.
  • Alquiler del stock inmobiliario sobrante: somos un país de compra, no de alquiler, y esto hace que mucho del ladrillo que hay sin inquilino no salga del stock de los bancos en meses. Ayudas fiscales al alquiler y facilidades para el propietario son las propuestas del 15 M.
  • Nacionalización de la banca: paradójicamente, esto es en parte lo que está pasando con Bankia, si bien no es por las razones que el 15-M desearía. Se basan en que se les ha ayudado y ayuda con dinero público, y por tanto eso debería suponer mayor control por parte del Estado.
  • Lucha contra el fraude: la economía sumergida, ese problema sempiterno en España, ha sido atacado por el Gobierno por medio de una especie de amnistía para unos e impuesto de lujo para otros consistente en el 10% de lo que esté en negro si se pone en blanco.

Aún sin tener jerarquía ni portavocía evidentes, el 15-M deja ideas que, poco a poco, parecen calar en la sociedad y en la política. Si bien también dejan otras que ni calan ni parece que vayan a hacerlo nunca.