Crear una empresa en Internet y legislación online

Trabajar online es siempre cómodo. Crear una empresa por Internet es además barato. Pero debemos tener en cuenta la ley específica que rige este tipo de negocios.

Trabajar online es siempre cómodo. Crear una empresa por Internet es además barato. Pero debemos tener en cuenta la ley específica que rige este tipo de negocios.

Poner una empresa en Internet parece que solo tiene ventajas: no necesitas apenas personal, no hay que alquilar o comprar ningún local, las facturas en agua, luz, gas o suministros tienden a cero… Pero también tiene una importante cara B que no siempre es tenida en cuenta: la legislación concreta que debemos atender.

Lo más importante es empaparse de la LOPD, más conocida como Ley de Protección de Datos , y que nos obliga a informar en todo momento y de forma concreta a todo aquel a quien le pidamos datos personales de qué haremos con esos datos y de dónde estarán almacenados, dando además la posibilidad de rectificarlos y borrarlos en todo momento solo con que así nos lo indique el aludido. Los avisos legales deben estar perfectamente definidos antes de lanzar la web al ciberespacio, y deben contener 3 aspectos: protección de datos, avisos legales y condiciones de privacidad.

Por otro lado, esta ley obliga a estar bien identificados. El hecho de que no haya una tienda física a pie de calle no significa que no tengamos que estar en algún sitio, nuestra empresa online es una empresa como cualquier otra, y por ello debe tener un domicilio social, un teléfono y mail de contacto, así como una persona responsable que responda a las consultas de clientes y proveedores.

Quizá el paso más técnico pero a la vez más importante de toda empresa online es la contratación por Internet, entendiendo por contratación toda compra-venta o intercambio de todo tipo entre nuestra creación y un tercero. Para ello, hemos de poner claramente desde el primer momento los pasos a seguir (las típicas pestañitas que aparecen en la parte superior con el paso 1: datos, 2: forma de pago, 3:envío, etc), condiciones generales de contratación con sistema de aceptación (el típico recuadro a marcar aunque nadie se lea lo que pone en la letra pequeña), los idiomas en los que se puede rellenar el formulario (no es obligatorio que haya más de uno, pero si lo hay debe ir identificado claramente con banderita o palabra en el idioma en cuestión) y las posibilidades, si las hubiera, de acceder al contrato mediante tablet o smartphone (cuidado con Flash, que ya sabemos que no casa bien con ningún dispositivo Apple).

Parece engorroso, pero recordemos que todo esto lo podemos hacer desde casa, y en pantuflas incluso.