Cómo usar mejor la tarjeta de crédito: robos, comisiones, débito

El dinero de plástico ya es parte de nuestro día a día. Por eso hemos de ser muy cuidadosos para no llevarnos sorpresas desagradables a final de mes. Es muy fácil.

El dinero de plástico ya es parte de nuestro día a día. Por eso hemos de ser muy cuidadosos para no llevarnos sorpresas desagradables a final de mes. Es muy fácil.

Ahora que estás mirando con dolor y asombro la factura de la tarjeta de crédito del mes de agosto, ésa en la que aparecen los gastos en comilonas, apartamentos, copas en la playa, terrazas y lujos varios, es el momento en el que quizá más concienciado estés para afrontar una reforma de tu manera de ver la tarjeta de crédito. Dependiendo de qué tipo de usuario seas, hay cuestiones que debes tener en cuenta:

  • ¿Crédito o débito? Como es evidente, la diferencia es que una de crédito te adelanta el dinero hasta (normalmente) final de mes, tengas o no saldo en tu cuenta pero siempre hasta un tope, y la de débito viene a ser como una gran tarjeta monedero de la que coges dinero y desaparece ipso facto, sin riesgo pero sin adelantos. El consejo es evidente: no uses crédito salvo que sea imprescindible, y en todo caso infórmate de las líneas de aplazamiento que tiene tu banco: puede ser rentable hacer grandes compras y pagarlas a plazos gracias a tu Visa aunque no nos la financien en la tienda.
  • Comisiones: cada banco tiene tarjetas de débito gratis sin apenas condiciones y normalmente también de crédito sin comisiones, pero éstas a cambio de domiciliar la nómina, contratar un depósito, etc. Siempre debemos buscar la fórmula que nos permita no pagar nada, nunca merecerá la pena. Es importante informarse también de en qué cajeros automáticos podemos sacar sin comisiones y qué comisiones nos cobran en cajeros de otras redes/bancos, controlar qué banco o red tenemos cerca y hacer cuentas.
  • Seguros: sobre todo a la hora de viajar, debemos estar asegurados contra el robo de la tarjeta de plástico, y si es contra otros imprevistos pagados con la tarjeta como viajes o transporte, mucho mejor. Visa es la reina en esta cuestión, pero también dependerá del banco que estos seguros sean ágiles cuando aparece un problema.
  • Robos: los números PIN deben ser difíciles para todo el mundo menos para nosotros, es decir, que nadie pueda adivinarlo aunque nos conozca pero que a la vez nos resulte familiar. Debemos comprobar ticket en mano todo cargo que nos hagan en la cuenta de crédito (o corriente, si es de débito) y por supuesto ocultarnos a la hora de sacar dinero o pagar en una tienda (tanto la firma como el número PIN).

Con estos sencillos consejos, nuestro día a día será más seguro ante despilfarros y también ante desaprensivos. Y si aún no lo tenemos claro, Internet está lleno de comparadores de tarjetas de crédito.