Montar una empresa: consejos para emprendedores novatos

Todo lo positivo que puede tener montar una empresa suele convertirse en pesadillsa por no tener en cuenta detalles importantes a la hora del lanzamiento. La euforia siempre es mala consejera.

Todo lo positivo que puede tener montar una empresa suele convertirse en pesadillsa por no tener en cuenta detalles importantes a la hora del lanzamiento. La euforia siempre es mala consejera.

Para todo hay una primera vez, también para crear una empresa. Lanzarse al proceloso mundo del empresariado profesional tiene tantas buenas expectativas como piedras en el camino. Y como en todo, la primera vez cuesta, y suele estar llena de fallos. Solventar estos fallos cuanto antes y poner las medidas necesarias para que no vuelvan a producirse es tan necesario como no volverse loco al detectar posibles errores.

Siguiendo consejos de diferentes business angels, que no es una secta motera peligrosa sino el nombre que se les da a los emprendedores que se encargan de ayudar a los emprendedores primerizos, podemos identificar distintos puntos en los que indicir:

  • Someter a nuestro negocio a los famosos test de estrés antes de empezar. Ponernos en el peor escenario imaginable y hacer cuentas. Si no salen, quizá no sea el mejor momento.
  • No a los socios prescindibles. Si tu socio no te aporta nada, mejor seguir solo el camino.
  • Cuidado con la publicidad institucional. En el momento actual, las becas, subvenciones y demás ayudas no suelen llegar, o como mínimo no llegan a tiempo. Mejor no basar nuestro éxito en esas ayudas.
  • Dimensionar a la competencia. Puede parecer que no hay mucha, que nuestra idea es única y novedosa, pero normalmente no es así. Un correcto estudio de mercado no solo es vital, sino imprescindible antes de hacer nada más.
  • Huir de los aduladores. Entre el entusiasmo con el que hablaremos de nuestro nuevo proyecto y que a quien se lo diremos normalmente no va a jugarse su dinero en él, lo normal es que a todo el mundo le encante la idea, pero eso no quiere decir que sea genial. No hay que fiarse de las buenas palabras.
  • No confundir ventas con cash-flow.
  • No confundir a los business angels con mesías. Están para aconsejar, no para financiar.
  • Fijarse objetivos reales, un producto no se vende por arte de magia.
  • Cuidar los tiempos. Que una idea realmente resulte es muy difícil y también muy lento, y casi seguro que no nos hará ricos.
  • Formación específica: no solo en marketing, dirección de empresas, economía o comunicación, sino en aquello a lo que nos vamos a dedicar, en nuestro nicho de negocio. Un pastor, un fontanero, un carpintero… Cualquier profesional del ramo puede ser nuestro mejor asesor.

¡No dejemos pasar ninguno de estos consejos! Todos son vitales para no tener que curar. Es previsión.