Legislación sobre cobro de bonus, incentivos laborales

Como no se puede tener todo en esta vida, puestos a elegir es mejor tener un buen sueldo que un bonus suculento. La razón es bien sencilla: el bonus no deja de ser un regalo, regulado por ley, eso sí.

Como no se puede tener todo en esta vida, puestos a elegir es mejor tener un buen sueldo que un bonus suculento. La razón es bien sencilla: el bonus no deja de ser un regalo, regulado por ley, eso sí.

Octubre es mes de bonus. Las grandes empresas, sobre todo multinacionales, utilizan esta mágica palabra para incentivar año a año a sus trabajadores, y es a finales del mes de septiembre, cuando se cierra ejercicio, cuando salen a relucir los pagos… o no. La crítica situación económica del país afecta a todos por igual, y esto hace que algunas grandes y sobre todo no tan grandes firmas no estén pudiendo hacer frente a estos pagos. Que son obligatorios, ojo, no un premio.

Como cualquier otro concepto, deben ir reflejadas en el contrato empleado/empleador, y se rigen por el Código Civil en cuanto a sus indemnizaciones y obligaciones. La clave está en los objetivos: los bonus se dan por un objetivo que debe ser concreto, cuantificable. Por ejemplo unos beneficios de X, alcanzar una cifra de ventas Y o ganar una cuota de mercado de Z. A cambio de cumplirse esos objetivos, se dárá una cantidad, ya sea en dinero o en especie, a los trabajadores que hayan hecho posible el cumplimiento del objetivo. Lo ideal es que también haya objetivos y premios (bonus) intermedios, es decir, que si no llegamos a X pero llegamos a X-1 se aplique un bonus de tanto, y si llegamos solo a X-2 se aplica un bonus de tanto otro.

Además, hemos de tener en cuenta que los bonus tributan como parte del salario, por lo que conllevan sus impuestos, pero no consolidan sueldo, es decir, a la hora denegociar subidas (o lamentablemente bajadas) no se tienen en cuenta para esa hipotética subida o bajada. Si cobramos 20.000 euros de sueldo anual, aunque cobremos otros 20.000 de bonus, la subida se computaría a partir de 20.000 de sueldo, no de 40.000 de ganancia total. Eso quiere decir que, aunque a todos nos alegra un dulce, debemos vivir de nuestra nómina, no de los regalos caídos del cielo en forma de bonus. Pero eso sí, a Hacienda le da igual el nombre, los impuestos no entienden de legislación laboral.